Te extraño tanto que no puedo evitar hacer lagrimear a mi corazĂłn. Supuse que algĂșn dĂa volverĂas con alguna excusa o un simple "PerdĂłn". Que aparecieras, algĂșn dĂa de la nada, y me calmarĂas con un simple abrazo; con ese tono voz que tanto me tranquilizaba; con un beso que dijera que todo estarĂa bien, que me perdonarĂas por tener esto. Supuse que, en algĂșn momento la vida nos volverĂa a cruzar, pero cada dĂa me hacĂa aferrar mĂĄs a la idea de tener que olvidarte; que sos un idiota y que podrĂa seguir sin vos. De repente se me venĂan a la cabeza tantos momentos lindos que pasamos juntos respirando el mismo amor, en donde dĂa a dĂa comenzĂĄbamos a entender uno del otro. Nos habĂa costado tanto llegar a donde habĂamos llegado, que al momento de recibir tu "No me permito esto", comprendĂ que sĂłlo habĂa sido en vano. Y por un tiempo me aferrĂ© a esa idea de querer olvidarte. Odiarte. Hasta habĂa llegado a comprender que el problemas de mis lĂĄgrimas ya no eras vos, sino, esto. DespuĂ©s de tanto tiempo habĂa comprendido que el problema podrĂa haber sido yo. Me habĂas dejado varada, indefensa y completamente culpable de algo que nunca habĂa elegido ser. Y de a poco comprendĂa que ya no te extrañaba. Vos ya no eras el problema. Mi corazĂłn se rompĂa a tiempo segundo, al sentir por completo, tanta soledad en mi alma. Pensaba quizĂĄ, que si vos no me quisiste asĂ, nadie podrĂa hacerlo esta vez. Y llorĂ©. Me llorĂ© todas las noches. Despertaba triste y confundida por las mañanas. Todo lo que en su momento tendrĂa que haberme hecho reĂr, me causaba una gracia falsa. SabĂa que no querĂa sonreĂr. Y asĂ me siento ahora. Y ahora te extraño. Te extraño porque sĂ© que el problema ya no soy yo. Sos vos, por ser tan pelotudo. Pero aĂșn asĂ te extraño, y mi corazĂłn no da mĂĄs de tristeza. Y despuĂ©s de todo... no. JamĂĄs volviste.