“Virajes de un sueño”
La soñadora del borde (I)
No sé cómo llegué.
Sólo sé que estaba allí.
Un acantilado.
Al borde del todo.
Detrás mío, voces.
No las veía, pero discutían.
No eran humanas.
Hablaban con el tono de las montañas,
con la fuerza de un trueno que aún no cae.
Y yo pensé:
“Son los dioses.”
No me moví.
No interrumpí.
Me quedé callada.
Como si al hablar, pudiera romper el conjuro.
Como si ya lo hubiera hecho antes, en otro cuerpo,
y esta vez supiera
que el silencio también es una forma de recordar.















