¿Alguien está documentando la #violencia que desatan estos entes contra las #feministas o se siguen haciendo...? Esto también es #violenciapolítica /#violenciaMediatica #SexoNoEsgénero. #StopDelirioTrans
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Source by MissDerechos
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Las violencias. Entre la estigmatización y los tecnicismos
Nuevamente asistimos a un hecho horroroso que tiene a una adolescente como víctima de un crimen. Y a otro crimen, con connotaciones increíblemente trágicas, que involucran a una criatura que sobrevive junto al cadáver de su madre. Nuestra reiterada conmoción frente a la violencia de género hoy hace que reflexionemos y sumemos esfuerzos para prevenirla, promoviendo derechos. El derecho a vivir sin violencia.
Cuando hablamos de violencia mediática, hablamos también de esto. De cómo algunos, sólo algunos, con liviandad y con muchísimo prejuicio, terminan, se podría decir, justificando un crimen y transformando a la víctima en culpable de su propia muerte. Basados en preconceptos muy arraigados en nuestra sociedad que estigmatizan, reproduciendo estereotipos que justifican la violencia de género hacia las mujeres. Se habla de Melina con total desparpajo, dando detalles de su intimidad y su supuesta forma de vida, sin que nadie se alarme porque es “mujer, joven y pobre”. El desparpajo es tal, que mientras alguien opina, se parte la pantalla donde desfilan fotos de la víctima. No puedo dejar de pensar en el momento en que ella se sacó o le sacaron las fotos, momentos suyos, de alguien, de una persona, plasmados en fotos para usar como ella quisiera o decidiera. Puestos ahora como contraste y soporte de lo que se dice.
Paralelamente, vemos la decisión de un juez -que no es lo mismo que la Justicia- en Mar del Plata, de otorgarle el beneficio de prisión domiciliaria al autor de abusos reiterados contra su hija. Cuánto nos falta cambiar para comprender la complejidad de los delitos contra la integridad sexual de las personas y sus huellas en la vida de las víctimas. Cuánto necesitamos transitar todavía para que las decisiones que se tomen en estos casos tengan en cuenta lo más elemental que es cuidar a la persona que sufre, cuya integridad ha sido vulnerada. No pueden ser tratados con iguales medidas todos los delitos. Y no es falla de la legislación. También vuelvo a preguntarme si la imagen de la víctima en los medios sirve para prevenir delitos, si sirve para su reclamo por justicia. ¿No sufrió demasiado ya? ¿No sufre con esta exposición?
Es preocupante que haya que explicar constantemente que las mujeres víctimas de violencia están en una situación de vulnerabilidad por la presión o amenazas que pudieran llegar a recibir no solo de su agresor sino incluso de su propio entorno familiar. Entonces, qué sucede si un víctima que tiene la valentía de denunciar, se encuentra ante la paradoja de que con una decisión judicial se prioriza al victimario ¿No merecen estos procesos penales, frente a la investigación de estos presuntos delitos, una mirada delicada y preventiva, aunque no sea la última instancia decisoria? ¿Qué perdería quién decide -el juez- si actúa con prudencia en exceso para preservar los derechos de la presunta victima?
No siempre necesitamos leyes mas duras. Hay muchas leyes vigentes, como la 26485 de Protección Integral de las Mujeres (por nombrar una) que interpretándola junto con las figuras procesales que debe aplicar un juez, son suficientes para lograr resultados justos. Lo que necesitamos son jueces coherentes y que sus decisiones no estén amparadas en tecnicismos legales que parecen encubrir el desprecio por los derechos de la víctima y la real búsqueda de justicia.
Hace unas semanas, presenté en el Senado un proyecto de ley que propicia impedir la aplicación de suspensión de juicio a prueba (“probation”) en aquellos delitos cometidos mediando violencia de género. Ya existe jurisprudencia en este sentido, pero también existen quienes se apartan de la misma. Entonces sí, creo necesario legislar sobre el particular y por ello es que planteamos la modificación del Código Penal.
Me pregunto invariablemente cómo se puede contribuir a la toma de conciencia sobre el flagelo de la violencia de género; sobre cuál es el trasfondo que subyace a determinadas conductas y cómo erradicarlo. El tomar conciencia es el primer paso para que logremos cambios sustanciales respecto a la violencia de género. Se ha avanzado muchísimo y cada vez más actores se suman. Es un cambio cultural que de a poco se va ir traduciendo en acciones, definiciones y expresiones concretas, pero que necesita del compromiso y del aporte de todos nosotros, para estar atentos y combatir expresiones e imágenes que denigran a las mujeres, las cosifican y las dejan reducidas a un objeto y avanzar hacia una sociedad donde se respeten las diferencias y haya igualdad entre varones y mujeres.