VALERIA DEL MAR: DOS SIRENAS, UNA ALARMA DESPERTADOR.
Sobre PLÁSTICO (2017) de Valeria del Mar. Por Gabriela Gutiérrez.
“escucho un reloj/
que me transforma.”
Un ojo se abre corroborando el derredor, no parece creerlo, mucho menos asimilarlo. Así estamos en el principio de nuestros días: entre el sueño y la vigilia. Dando golpes a las alarmas, postergándolas torpemente, en vano. Habrá que despertar.
Un coro de sirenas, un dúo de ellas nos convence y nos hará pensar seductora a la rutina. Al menos el tiempo que dura Plástico de Valeria del Mar.
Un arrullo perturbador no deja decidirnos si soñar o volver a la realidad. Estamos en un idilio, pero en una tierra intermedia que no permite definirse por completo. La música que escuchamos en esta oportunidad nada tiene que ver con la transparencia; de hecho, trabaja cual orfebre la opacidad. Todo eso que no llegamos a ver será puesto en el trono de la majestuosidad sonora, un recital de dudas, un coro de balbuceos indecisos intentará decirnos una oración para no entender nada.
-No tenés que entender, tenés que aceptar.
Algo de eso hay acá. Una lógica que carece de sí misma pero, aun así, funciona. Hay que correr el velo, presenciar la multitud de sombras, bailar con ellas, coquetear con ellas. Para saber qué de todo esto es un poco cierto, ni lo intentes. Nada tiene que hacer el criterio de verdad aquí. Flirtear con la oscuridad puede ser peligroso, pero nada de eso importa ya.
Pactamos con la ficción de lo indefinido, de lo que no puede ser puesto en palabras porque…no, no puede ser eso posible. Y alejándonos de las certezas, de la realidad es que entraremos en el umbral del sueño que sí importa. Plástico nos despierta de nuestra rutina coloquial y mundana y nos lleva a otro plano: a soñar despiertos. Una buena estocada a la realidad.













