Y dejĆ© que una estrella me guĆe en el mar,
AprendĆ primero a remar sola,
Antes de sentir al viento soplar,
Con una vaga visualización de destino a llegar.
De aquel punto de partida,
La quietud supo hacerme desesperar.
Tuve que moverme con la promesa de no dar marcha atrƔs,
Era inconsciente, entonces, de la turbulencia,
En la que me iba a encontrar.
Turbulencia que cambia de cara,
A veces tormenta, a veces tornado,
Cantando alguna canción,
Canción que trata de codificado amar.
Ella aprende de mi a recitar,
Mientras me enseƱa a cantar.
Y solo de esto dependerĆ” mi rumbo,
Perder ante una adversidad,
Aprender a ver que te puede enseƱar.
Tranquila, durante un tiempo, me dediquƩ a navegar,
Hasta hoy que vislumbre entre pinceladas,
Una gigantesca ola de odisea,
Acechando mi balsa mundana y mortal.
¿Habré de convertirme en acuarela y asà fundirme en el mar?,
¿O cuÔl sirena tendré que aprender a nadar?.
Puede transformarse en arena,
MƔs la forma ha de cambiar.