TV:Â La Ville dont le prince est un enfant (1997)
No es la primera adaptaciĂłn de la pieza teatral âLa Ville dont le prince est un enfantâ (1951), escrita por el dramaturgo francĂ©s Henry de Montherlant. El tĂtulo original, que se traducirĂa como âLa villa donde el prĂncipe es un niñoâ, refiere a una cita bĂblica del Libro del EclesiastĂ©s (mĂĄs precisamente Ec. 10:16, que afirma âAy de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus prĂncipes comen de mañana!â). El telefilme, conocido en el mundo anglosajĂłn como âThe Fire That Burnsâ, fue dirigido por Christophe Malavoy, que tambiĂ©n cumple aquĂ un rol actoral.
Malavoy interpreta al Abad of Pradts, uno de los religiosos que estå a cargo de un internado francés en años previos a la Segunda Guerra Mundial. El hombre tiene entre sus favoritos a Serge Souplier (Clément van den Bergh), un dulce niño de once años a quien le permite todo y lo protege de la rigurosidad de las reglas. Casi como un padre de verdad. Casi.
Lo que al abad le molesta, y mucho, es la âamistad particularâ (tĂ©rmino que en este blog ya conocemos desde la reseña de la pelĂcula titulada, especĂficamente, âLes amitiĂ©s particuliĂšresâ; su menciĂłn no es azarosa pues esta obra tiene algunos puntos en comĂșn con aquella) que el pequeñĂn mantiene con AndrĂ© Sevrais (NaĂ«l Marandin), un muchacho que le lleva cinco años. La relaciĂłn es inequĂvocamente gay, aunque sumida en la ternura esperable que la edad de Souplier requiere. Misteriosamente, el religioso les concede a esta amistad de mala fama (ambos tenĂa prohibido el verse siquiera) una oportunidad para reencauzar sus afectos en libertad. O al menos eso creen.
AquĂ, un trailer de la pelĂcula (la calidad no es buena):














