El primer encuentro entre Meliodas y Elizabeth (opinión personal - parte 7)
Parte 6 - English version - parte 8
Qué estaba pensando su padre? Meliodas quedó fuera de las batallas por 2 meses, y el rey ya estaba haciendo decisiones demenciales que ponÃan en peligro a la Raza DemonÃaca incluso más que la amenaza de las diosas. Un demonio casi se volvió Indura!
Nunca olvidarÃa la expresión de Riuka cuando despertó a medio vuelo en sus brazos. De repente estaba con una mezcla de lágrimas de alivio y esperanza, pero también de terror y angustia. Meliodas intentó calmarla, y ella dijo un poco de lo que le habÃa pasado. Las fuerzas del Rey Demonio habÃan aparecido en la entrada de su hogar, exigiendo que la/el mejor luchadr@ fuera con ellos para servir en el ejército del rey. Ella decidió ir para proteger al resto de su familia, actuó valientemente. Pero realmente estaba aterrada. Por la cantidad de demonios rojos y grises que morÃan en la guerra, ella sabÃa que probablemente no volverÃa a ver a sus seres queridos. Era un milagro que el prÃncipe la hubiera salvado (ella no recordaba a Elizabeth). Pero no era la primera. Probablemente ya hubieron cientos de vÃctimas de la crueldad del rey. Riuka literalmente le ROGÓ a Meliodas que cambiara el parecer de su padre, que salvara al pueblo, y él no iba a negarse.
Cuando llegaron, él no se molestó en reportarse con su padre. Fueron directo a la residencia de la familia Hinlya. Su reencuentro fue conmovedor, todos llorando de alegrÃa y agradeciéndole a Meliodas por haber rescatado a su hermana/hija/prima/nieta, después de casi una semana en la Tierra. Él solo se aseguró de que todo estaba en orden, y volvió a irse.
Después de su charla con Elizabeth, estaba más motivado que nunca para enfrentar a su padre.
Ya era tarde, y los pasillos del palacio estaban tan oscuros que Meliodas tenÃa que concentrarse para ver a donde iba. Los demonios no tenÃan problemas viendo en la oscuridad, pero esta era la miasma del rey, esparciéndose por todo el lugar. Cualquier demonio normal se habrÃa ahogado en un aire con esta densidad.
Mel abrió sin mucho esfuerzo las pesadas puertas de la sala del trono. Allà yacÃa su padre. Su tamaño era normal, pero su presencia parecÃa ser de casi 15m de altura. El fuego más caliente del infierno quemaba desde su capa y ropas, calentando su armadura hasta el punto que irradiaba calor negro a su alrededor. El pelo grisáceo y las arrugas debajo de sus ojos eran prueba clara de que aunque fuera muy fuerte, no estaba en su mejor forma. Nunca habÃa estado bien desde que perdió a su esposa. Meliodas casi sentÃa lástima por él, hasta que recordó porqué estaba ahÃ.
-Padre, porqué enviaste a nuestros ciudadanos a la batalla?- Habló con firmeza, proyectando su vos por la habitación. Si no lo hacÃa, su padre no lo tomarÃa en serio y pensarÃa que su intrusión era innecesaria e irrespetuosa, y no lo escucharÃa. Aprendió eso de la mala manera. El Rey lo miró a los ojos. Esa mirada que transmitÃa tristeza y dolor, pero que al mismo tiempo lo llenaba de rabia.
-Vos quedaste incapacitado por mucho tiempo. No podÃa permitir que se volviera una desventaja- Su voz era cortante y autoritaria, del tipo que cuando te da una orden, uno se siente obligado a obedecer. Meliodas habÃa aprendido a platicar a pesar de ella.
-Esa es la gente no es tan fuerte como los guerreros. No deberÃan ir al mundo exterior sin cuidado, por eso es nuestro deber protegerlos-
-Son mi gente. Deben obedecer mis órdenes, y pelear para proteger el reino- A Meliodas se le empezó a hinchar una vena en el cuello, pero mantuvo la compostura. TenÃa que lograr convencer a su padre como pudiera.
-Teniéndolos ahà afuera luchando no te será de ninguna ayuda. Ese mundo los debilita, y los hace... más inútiles- A Meliodas le costó decir eso último. Su gente no eran herramientas! Y esa ni siquiera era la verdadera razón. Los demonios sufren mucho la perdida de ser querido, era la razón por la que muchos demonios medios entrenaban para pelear en la guerra, y perderÃan las ganas de vivir si esto seguÃa asÃ. Pero eso su padre no lo entenderÃa, o al menos no lo respetarÃa.
-Deben entrenar más, hacerse más fuertes. Si quieren mi protección, deben demostrar que son dignos de vivir. Si no te agrada, entrénalos tú mismo en vez de irte por horas a holgazanear- De nuevo este tema. A su padre no le agradaba que él "perdiera tiempo" en la Tierra, querÃa que peleara constantemente y solo descansara de ser necesario.
-No podrÃamos hacer que tales regÃmenes de entrenamiento sean eficientes. Al final, obligándolos a luchar no estarán lo suficientemente motivados para pelear con todo su poder- Trató de hacer entrar en razón a su padre, lo cual claramente no funcionarÃa -Además, ellos solo nos retrasarÃan, y hacerlos pelear solo reducirÃa nuestros números sin ningún sentido. Un par de peones más no son nada frente a los Arcángeles- El Rey Demonio miró abajo, pensativo.
-Tenes razón, ellos tienen técnicas para acabar con muchos demonios a la vez, y son muy poderosos- Qué era lo que tenÃa en mente ahora?
-Entonces no volverás a enviarlos a pelear?- Dijo Mel esperanzado.
-No. Ahora no pierdas más tiempo y volvé a entrenar- Meliodas dudó, extrañado de que hubiera sido tan fácil.
Se retiró, pero no fue a la arena. Antes de salir del castillo, encontró a alguien que pudiera decirle quienes fueron los reclutados al ejército. Con todos los nombres, se fue a visitar a cada una de las familias, para asegurarse de que estuvieran bien y decirles que no volverÃa a pasar algo asÃ.
Zeldris se detenÃa a escuchar a los pobladores de las zonas cercanas a su puesto de vigilancia del dÃa. Todos los rumores eran acerca de su hermano. El prÃncipe que se preocupaba por su gente, a diferencia de su padre. Al parecer Meliodas se habÃa tomado el tiempo de consolar a las familias que sufrieron pérdidas en vez de hacer algo útil.
Zeldris sabÃa que esto era algo bueno, pero no podÃa evitar pensar que solo dejarÃa el fin de la Guerra Santa más lejos. Además, desde cuando era su hermano tan comprensivo? Y porqué? Cada vez que él habÃa intentado hablar con él, Meliodas lo sacarÃa de allà sin paciencia. Él tampoco era bueno con las palabras consoladoras, y siempre usaba esa cara de póquer, indiferente e imposible de leer. Cómo es que de repente era sensible?
En algún punto, algo de la personalidad de Meliodas cambió, como si hubiera recuperado algo que no se habÃa dado cuenta de que habÃa perdido. De repente se preocupaba más por su gente, se oponÃa a las órdenes de su padre y expresaba sus opiniones libremente. Incluso llegó a verlo titubear antes de matar a los enemigos, algo completamente inusual en él. Algo habÃa cambiado, y Zel odiaba no saber qué era, pero tenÃa miedo de preguntarle. Ni sabÃa que le ponÃa tan nervioso al momento de hablar con su hermano. Él simplemente no era una persona fácil de penetrar, y siempre desprendÃa esa sensación de que estaba listo para matarte en el momento en que se aburriera de vos.
Aún asÃ, su hermano se estaba esforzando más en proteger a su pueblo, como si la ira contra las diosas que lo cegaba de su sufrimiento se hubiera disipado, permitiéndole ver lo que pasaba fuera de la batalla.
Claro que Zeldris ya lo habÃa notado. Esta guerra siempre habÃa sido inutil y sin sentido. Desde el principio sabÃa que su padre tomaba decisiones sin pensar en las consecuencias que tendrÃa en el reino, y que solo buscaba destruir a todas las diosas que pudiera. Su ira lo controlaba, pero no sabÃa a que se debÃa. Las pocas veces que Cuask le dijo algo al respecto, le mencionó que el Rey Demonio buscaba vengarze en las diosas por algo terrible que hicieron, poco después del nacimiento de Zeldris. Que la Suprema Deidad habÃa temido que los demonios reclamaran la tierra de Britania con la ventaja de tener 2 prÃncipes, e intentó deshacerse de uno de ellos. Nunca le decÃa que pasó después, pero ya que ambos Meliodas y él estaban vivos, su plan no habÃa funcionado. Pero entonces que pudieron haber hecho las diosas que hizo al Rey lo que era ahora? Algunos guerreros de nivel intermedio (demonios medios que entrenaron para ser generales) le contaban que el Rey solÃa ser muy compasivo y justo con su pueblo, pero un dÃa fatal todo cambió. Siempre que preguntaba por detalles, la gente le respondÃa que no podÃan decir más sin desatar la furia del Rey, asà que se quedaba en la oscuridad.
Pero apenas importaba. El mundo estaba en guerra en contra de los demonios y eso no iba a cambiar. Todo lo que Zeldris querÃa era poder acabar con la guerra para poder vivir en paz. A menudo fantaseaba con liberarse de las responsabilidades de ser prÃncipe y con todas sus ataduras. Soñaba con poder vivir tranquilamente con su amada Gilda, sin que nadie los juzgara, en un mundo donde los demonios fueran aceptados y no tuvieran que pelear por sobrevivir. Pero soñar no traerÃa eso más cerca. SabÃa que tenÃa que trabajar para lograrlo, y el primer paso era terminar con esta guerra. Entrenó para hacerse fuerte, luchó dÃa y noche por el bien de su pueblo. Se aseguró de seguir de cerca los pasos de su hermano, para no quedarse atrás. Si Meliodas realmente se convertÃa en el Rey Demonio, estaba seguro de que él podrÃa quedarse junto a una vampiresa sin problemas. Si Meliodas tomaba el mando, él serÃa libre.
Okey! Este cap me quedó corto. Sorry! Tuve que cortarlo en 2 para que tuviera sentido. Me tomó mucho tiempo porque estaba segura de que me faltaba algo y no sabÃa que era y me rompÃa la cabeza pensando en eso. Además volvà al cole asà que no tuve mucho tiempo para escribir. Como sea, acá está. DÃganme lo que quieran en los comentarios. Gracias por leer!
















