Por alguna razĂłn mis pies se movĂan sin que yo se los ordenase, estaban impacientes, sedientos de llegar pronto a su destino. Por mi parte intentaba detenerme, puesto que esta situaciĂłn era por demás extraña, pero era imposible, ni un ancla los detendrĂa. Mientras me adentraba más y más entre maleza espinosa, un resplandor celestino hizo su triunfal entrada entre dicha maleza, pero casi podĂa verlo ya que cubrĂa mi rostro de las implacables espinas, entonces, salĂ de la maraña espinosa como un ciervo reciĂ©n nacido, tembloroso y dĂ©bil, pero para mis desgracia en cuanto mis piernas dejaron de temblar, estas empezaron a correr a una velocidad que creĂa casi inhumana. CorrĂa tan rápido que ni siquiera podĂa distinguir lo que estaba en frente, mi corazĂłn estaba bombeando tanta sangre hacia mi cuerpo que parecĂa que me quedarĂa seco. Hasta que llegĂł un momento que ese resplandor celestino se hizo más y más potente, que mi cuerpo y el tiempo se detuvieron al unĂsono, me encontraba al borde de un abismo, frente a una luz cegadora color celeste, proveniente de una llave, aparentemente voladora, la cual tenĂa pequeño papelito amarrado que decia: "usa me" y al reverso tenĂa manuscrito la palabra "boy", en una pĂ©sima caligrafĂa... "wow, que clichĂ© azul para los nenes" pensĂ©, lo más gracioso es que nunca me cuestionĂ© porque mierda habĂa una llave voladora en una abismo en el medio de la concha de tu madre... Si ya estaba en frente de ese artilugio "mágico" Âżpor quĂ© no agarrarlo?, mi mano temblaba mientras se acercaba a la llave metálica, pero por alguna razĂłn mientras más me acercaba más me ardĂan la punta de los dedos, como si estuviese la misma llave en llamas, lo cual no era asĂ... Cuando por fin la alcance y la agarrĂ©, que por cierto quemaba más que el infierno, el ruido de una rama quebrandose hizo que me diera vuelta bruscamente y... AllĂ estaba ella... "Aldana...". "ÂżQuĂ© imbĂ©cil? Âżacaso creĂas quĂ© ganarte tu libertad te costarĂa tan poco cĂłmo correr entre unas cuantas espinas?". "Pe-Pero ÂżcĂłmo?". "Dios Sebastian si que sos idiota... Aunque debo admitir que haberte dado falsas esperanzas y despuĂ©s destruirlas si que fue muy divertido" -me tomĂł por los hombros y se acercĂł a mi oĂdo, para luego susurrar- "Vas a tener que pasar mucho tiempo en el abismo antes de eso "chico"" y lo Ăşltimo que recuerdo es caer hacia la oscuridad más oscura, pero ya era imposible que me ignorase, me habĂa tocado, es decir, que tuve que dejar una marca en ella... Pronto saldrĂ© de aquĂ adentro y me ganarĂ© mi libertad.