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Lea Teleperra junto al natatorio
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panfleto futurista novelado por entregas. @pepa
[...] a. El estante para matarratas. La pareja entrò de la mano al supermercado. Eran novios: se habían conocido en una reunión de una organización animalista local. Se habían unido a un grupo de trabajo que se manifestaba frente al laboratorio de una universidad, donde maniataban y torturaban chimpancés. Ella a veces vertìa pintura roja en la puerta de las carnicerìas. Eran activistas. Pasaron frente al pasillo de los venenos explícitos: insecticidas y matarratas. Ella tirò de èl hasta los matarratas y le propuso hacer algo: “No sè, algo que muestre a toda esta gente que las ratas tienen derecho a vivir”. Se hizo un silencio. “Creo que no es momento para ellas… para las ratas. Desgraciadamente van a tener que esperar otra época: ahora no tenemos propuestas”. “Què quieres decir con que no tenemos propuestas!??”, exclamò ella con un gallito. “Yo tengo una propuesta moral fuerte!!”. […] [Otro silencio. En este, ambos sintieron como objetos aquellas palabras dentro de sus cràneos. No querìan dejar de sonar, como pelotas rebotando sin encontrar un punto final. Tiempo después ella manejarà con maestrìa las estructuras de la realidad, activada por esas pelotas]. “Mi amor, existen métodos para probar químicos que hacen innecesario el uso de animales, y por eso podemos pedir con toda la boca llena que se suspendan las pruebas de laboratorio sobre ellos, sobre chimpancés, ratas, pero… los hogares, los campos cultivados… el hábitat humano todo, està ocupado por los roedores… (y por las cucarachas)… tenemos que controlar su natalidad” .“Pero de una manera ética, Jacinto. No podemos controlar su natalidad con cualquier método. ¿No es asì que según Francione y otros maestros màs antiguos las vidas de los animales no humanos tienen valor intrínseco. Si lo dice hasta el Papa!”. “Eh, sì mi amor, pero te insisto, no tenemos propuestas! Què quieres que hagamos. Tienen razón los especistas cuando temen por sus familias, pues las ratas transmiten enfermedades, no puedes negarlo. Yo no querrìa que una rata extraña entrase en casa, se subiese a la cuna de nuestro niño, hipotéticamente. ¿Dònde ha estado esa rata antes de rozar su cola por la cara del bebè? ¿Por dònde entrò? ¿Por el wáter?… No sabemos si esa rata es una psicópata tampoco… Nuestro hijo podría morir. […] [Ella estaba desconsolada]. Nena escucha, no llores, nuestro juramento es luchar por la justicia siempre que sea sensato y realista, siempre que sea posible… ¿Què quieres que hagamos? Que quememos estos botes de veneno? Que los retiremos de los estantes? No durarìa mucho muestra acción, aunque solo fuera pegar postits. Te has fijado en los brazos del guardia de seguridad? Y además serìa falso de nuestra parte, pues ya te he dicho como veo el tema de mi hijo contigo”. “Wait. Yo no quiero tener un hijo contigo. Yo no quiero tener un hijo con un cobarde!! CoBarDEE!!!”, y la muchacha rompió en un llanto quebrado, mientras se tiraba al suelo de rodillas, con la boca desfigurada y la melena cayendo sobre la superficie del supermercado, mojada en mocos; las líneas de los ojos como guasòn. La megafonía del local dejó de percibirse, cubierta por su voluminoso desgarro, entre los clicks de los mùltiples dispositivos que asomaban entre las cabezas del grueso de un público que se había formado espontáneamente, frente a ella, sobre el fondo de los matarratas, y que reportaba con fruición a sus redes, en la hora punta de aquel viernes decisivo.[...]
Sobre la conciencia en los animales
[Encontré en la página Teleperra la columna de Edmundo Magaña sobre la conciencia animal y su papel en los debates en la causa animalista. Ahí se pregunta el autor: ¿Es suficiente con que constatemos su dolor para proponer medidas bienestaristas, que ignoran sentimientos como la angustia, la desesperación o la ansiedad en los animales? ¿Qué sabemos sobre la conciencia animal?]
En la columna, el autor sugiere que el énfasis puesto en el dolor, o en la capacidad de sentir dolor, tema que se ha convertido en marco de referencia de buena parte del movimiento animalista, es una trampa tendida por ganaderos y bienestaristas para ofrecer como solución lo que no es más que parte de la trama de esclavitud, explotación y muerte a que sometemos a los animales. Pretendiendo, incluso creyendo que el dolor es lo único nefasto de la explotación animal, se ofrece como solución explotar y sacrificar a los animales de manera indolora. La idea aparente es que si las condiciones de explotación son relativamente benignas (jaulas más grandes, suelos más blandos), la esclavitud animal se convierte en aceptable; si el sacrificio es repentino, encubierto e indoloro, el crimen es atendible. El bienestarismo, brazo de la industria ganadera, ofrece pues establos más cómodos y limpios, mataderos asépticos, y ofrece a los consumidores una conciencia relativamente tranquila. Algunos bienestaristas han recibido premios (de PETA, las señoras neonazis) por construir mataderos más humanos para enorme satisfacción de los ganaderos, que han visto subir las ventas y ahora se muestran en sociedad como vampiros con corazón humano. Otros bienestaristas han creado sellos de calidad o certificación de crianza y sacrificio humanitario del ganado, como si eso fuera posible, y ahora son derechamente financiados por la industria ganadera. En esta burda trampa hemos caído todos con demasiada facilidad.
La capacidad de sentir dolor no es el único motivo, ni el más importante como argumento para defender el derecho a la vida de los animales. Más importante es destacar que los animales son seres conscientes, lo que quiere decir que son personas con alma, que tienen comportamientos intencionales, que construyen relaciones voluntarias (entre ellos y con miembros de otras especies), que tienen cultura, que tienen sociedad, que son todos individuos con su propia psicología, que son seres con historia, que son en todo como nosotros.
La conciencia en los animales ha sido recientemente confirmada por la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, de julio de 2012, que concluye que “evidencias convergentes indican que los animales no humanos tienen substratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de estados conscientes junto con la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. Consecuentemente, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos en poseer los substratos neurológicos que generan conciencia. Los animales no humanos, incluyendo a todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo al pulpo, también poseen esos substratos neurológicos”.
Esta declaración es un documento importante para reforzar la lucha por el derecho a la vida de los animales. La idea de la conciencia en los animales echa por tierra la creencia de que con evitar el dolor físico, la explotación de los animales se transforma en una industria si no noble, al menos aceptable: no es el dolor físico ni siquiera lo más importante, porque el proceso de privación y negación de la vida animal empieza con el encierro, con la separación de las madres de sus hijos, con la alimentación artificial y forzada, con la inseminación forzada, con los malos tratos permanentes, en un proceso en que la muerte, con o sin dolor, es la última fase de un largo (y veces ni tanto, pues a los cochinillos se los sacrifica después de apenas unas semanas y otros animales explotados son a veces matados apenas nacen, pues no sirven a sus criadores humanos) proceso de explotación y destrucción. Los animales, que son seres conscientes, sufren como nosotros también psicológicamente, sufren la separación, la violencia, los malos tratos incomprensibles, el temor a la violencia y a la muerte, la falta de vida familiar, el encierro, la restricción de movimientos, la falta de afecto, la soledad, y no son tampoco las masas físicas descerebradas que suponen los bienestaristas, pues también son capaces de oler la muerte y anticiparla, y sufrir por ello y por el dolor que perciben en sus compañeros. Matar a un animal sigue siendo un crimen intolerable, con o sin dolor.
Pero que los animales son seres con conciencia lo hemos sabido desde siempre. En el ámbito de las culturas hispanas y lusitanas lo supimos al menos hasta el siglo diecisiete, cuando todavía se creía que los animales tenían alma, compartían el más allá con los humanos y eran incluso llevados a juicio y defendidos en sus fueros –y no solamente animales como caballos, burros y perros, sino también criaturas como las hormigas y termitas, a las que unos monjes franciscanos, en Brasil a fines del diecisiete, acusaron en tribunales por haber invadido sus alacenas.1
Ahora también sabemos –aunque lo supieron muchas otras civilizaciones desde tiempos remotos- que el consumo de animales no es necesario para la supervivencia humana. El cautiverio, explotación y sacrificio animal es un acto arbitrario, injustificado, innecesario, perverso. Siempre lo fue. Magaña escribe: “Debiésemos recuperar la capacidad de entender que los otros son nuestra vida y que matar a un animal es matarse un poco a sí mismo. En última instancia, el derecho a la vida que defendemos en los otros se deriva de que no queremos hacer a otros lo que no nos haríamos ni querríamos que se nos haga a nosotros mismos, porque sabemos lo que significa. No queremos que se nos encierre y someta a servidumbre, no queremos que se nos maltrate y finalmente se nos mate por ningún motivo. No existen motivos atendibles para quitarnos la vida. ¿Por qué querríamos eso para otros?”
Notas
1 Los monjes habían pensado en exterminar a las hormigas, pero evidentemente no podían hacerlo sin una autorización judicial. En el Tribunal de la Divina Providencia, el defensor de las hormigas alegó por haber invadido sus alacenas que las hormigas, tras haber recibido el don de la vida de Dios, tenían derecho a ella y a conservarla por sus medios naturales y destacó la cultura y la presencia de sentimientos religiosos en ellas, subrayando que sepultaban a sus muertos. Señaló también el procurador que las hormigas vivían allí antes de la llegada de los monjes y no podían ser expulsadas, y que los franciscanos deberían defender su harina por medios humanos, lo que excluía la muerte. El juez falló que los monjes debían habilitar un sitio en los alrededores para vivienda de las hormigas, y ordenó que las hormigas fuesen conminadas a trasladarse a esos nuevos hormigueros, abandonando las alacenas de los monjes, lo que ocurrió.
Agrosuper quería tener la planta de producción de cerdos más grande del mundo, con 2 millones de cerdos. Bajo el Gobierno de Bachelet le dieron el permiso ambiental para tal aberración, permiso tramitado por la empresa donde era gerenta, en ese tiempo, la actual ministra del Medioambiente del Gobierno de Piñera, María Ignacia Benítez.
Florencia Trujillo, Sobre los cerditos de AGROSUPER e imágenes de TVN

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Salió el boletín-afiche Teleperra Olmué número 2
teleperra olmué - boletín 2
Arturito inicia tratamiento antisarna (por pepa)
Perros y comunidad. Indicaciones (Pepa García). Boletín 6499-11.
[Enviado a los senadores de la comisión del senado que discute ley perros]:
Normalizar y potenciar el trabajo en red.
Los centros de control de perros municipales deben contar con la participación activa de la ciudadanía. Es algo que desde las municipalidades se ha pedido y necesitado desde hace años. Las ciudadanos por su lado han denunciado desde hace años la falta de un trabajo ético o serio de las municipalidades. La ciudadanía trabaja al margen de los centros municipales de control de perros. Existe una estructura de trabajo entre grupos de rescatistas y hogares temporales que debiera ser normalizada y potenciada.
Debiera existir una coordinación entre los ciudadanos/agrupaciones de ciudadanos y la municipalidad (y sus departamentos); y otras entidades comunitarias, como Carabineros (por ejemplo, que puede quizá trabajar en fiscalización, o perros perdidos, traslados).
La dirección de esta instancia debe estar en manos de ciudadanos, comprometidos con la causa de ofrecer a los perros una vida digna. Este punto tienen en común las comunidades cuyas políticas caninas han mostrado ser exitosas (Getafe, Tompkins County, Almirante Brown, Mataró, IJmuiden y muchas otras): todos estos proyectos han sido gestionados por gente que cree en un desarrollo ético. La imaginación -planes concretos- surge cuando hay pasión.
Cada comunidad preverá si necesita crear un refugio, o si más conveniente sería ayudar a los refugios que pudieran ya existir, y/o fortalecer las redes de trabajo entre estos refugios, grupos rescatistas y hogares temporales-adoptivos.
En estos refugios (-en todo refugio o clínica chileno-):
· Se prohíbe quitar la vida a pacientes sin haber aplicado antes todo lo éticamente posible para terminar con su dolor insufrible. En ningún caso se sacrificará perros por falta de espacio u otra arbitrariedad. Los perros agresivos deberán ser tratados por profesionales etólogos. Deberá considerarse, si fuera necesario, ingresar a estas personas en santuarios, donde puedan llevar una vida plena y ningún humano salga dañado. < Sacrificio Cero
· Los perros deben recibir alimento y agua y atención médica y socialización en un ambiente limpio y digno. < Perros del siglo 21
· Deberán subirse a internet todos los datos sobre todos los perros ingresados/tratados. < Transparencia/participación
Esta instancia ciudadana comunitaria deberá implementar/coordinar programas y servicios destinados a (i) evitar que los perros pasen de sus hogares a la calle (evitar que se abandonen y que se pierdan perros) y (ii) a reunir al perro ya en la calle con su familia, en el caso de ser perdido, o hallarle un nuevo hogar, de ser abandonado. Incluirían:
(i) Plan de esterilización de los perros con hogar y sin hogar; atender a problemas conductuales de manera de evitar abandonos, o a problemas financieros de los tutores; asistencia médica gratis o barata; Chipear o tatuar etc. a los perros. Registro de perros online.
(ii) Planes de reunificación de perros perdidos con sus familiares. Jornadas de adopción y otros planes en un programa amplio que incluya presencia decisiva en los medios, fluidas relaciones/colaboración con la sociedad (local) y reconocimiento y fomento del voluntariado.
| Canil virtual |
Web-red en que participan todas las instancias interesadas: ciudadanos, agrupaciones de ciudadanos, refugios, juntas vecinales, municipalidades, carabineros, escuelas, pdi, ministerios, etc. (subdominios de canil.cl, por ejemplo: http://sanfranciscodeasisreñaca.canil.cl).
Incluye:
Registro de perros con hogar, chipeados, etc. El registro puede dar derecho a servicios gratuitos, como esterilizaciones, o a bajo costo; posibilita reunir a perros perdidos con familiares.
Registro de perros sin hogar (perros que habitan en refugios/hogares temporales/calle). El registro facilita la adopción. Ayuda a reunificar perros perdidos con familiares. Transparencia.
| Reflexión |
Se debe fomentar el voluntariado mediante amplia campaña-debate nacional. [Propuesta de programa de tv: Los Perros Perdidos de Chile: http://tinyurl.com/3pawybn ]
|Se prohíbe en Chile la cría comercial de perros |
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Pepa García