Tus latidos bailaran en otro lugar
Vergüenza, miedo, desesperación y angustia, es poco en comparación a lo que he sentido en es este último tiempo. A ninguna mujer le gustaría abortar, sentir que el abdomen se contrae, que el útero se aprieta, es como si te estuvieran estrujando o golpeando desde adentro, no es solo un golpe físico, es un golpe emocional, un dolor an fuerte que no puede ser explicado con palabras, no escribo desde la paz o alegría de haber abortado, son palabras que nacen desde el sufrimiento de una mujer de 21 años que aún no se siente preparada para ser madre.
Me gustaría decir que cuando supe que estaba embarazada fue el día más feliz de mi vida, pero no, debo admitir que ese día sentí que el mundo se me venía encima, pensé en mi carrera, mi futuro, mi familia, la opinión de la gente y todo lo que implica la maternidad a mi edad. Tengo 21 años, estoy en la flor de mi juventud, el “padre” es un saco de pelotas, aún no termino mi carrera, vivo von mis padres y somos una familia de clase media ¿Cómo me hago cargo de un bebe si aún no se hacerme cargo de mi misma? Todo eso pasaba por mi cabeza mientras veía el positivo en el test.
Una vez que deje de llorar encerrada en una pieza y decidí que no podía con tanto yo sola le pedí al otro sujeto involucrado que conversáramos. Al igual que yo el no sabía que hacer, me dijo que tenía miedo, el estaba en mi misma situación y aunque el era unos pocos años mayor que yo, eso no implicaba algún grado mayor de madurez. Estuvimos harto rato juntos pensando que hacer, evaluando las opciones, llorando mientras mirábamos el mar, la nada. Luego nos fuimos, cada uno tomó su camino y con el tiempo que enteré que ese mismo día se fue a juntar con otra, cosa que ocurrió recurrentemente durante y después de de mi embarazo.
Se lo oculté a mis padres, mi embarazo fue pésimo, vomitaba todos los días cada cosa que comía o no comía, el saco de pelota no ayudaba en mucho ya que sus prioridades eran otras o más bien otra. Tenía algunos amigues que sabían, los cuales me apoyaban pero no era mucho lo que podían hacer, yo me sentía solo y desesperada, no tenía miedo por mi o por mis capacidades de ser madre, tengo miedo que mi hijo, digo hijo porque sentía que sería varón, no se sintiera querido por su “padre” porque claramente si no era su prioridad ahora no lo sería nunca.
A mi me adoptaron, si , era un bebe, pero no por eso significa que no crecí sintiendo abandono, soledad, sentía que alguien me había dejado botada y se siente tan feo, se que esto suena super mal agradecido, más aún cuando mis padres han intentado darme todo el amor del mundo, pero una no controla los sentimientos a veces. No quería que mi hijo sintiera eso, no lo merecía, no lo pidió, todo sería mi responsabilidad.
Me vice varios test, me negaba a mi misma estar embarazada, fui al ginecólogo, me hice una eco, escuché los latidos de su corazón, los latidos más rápidos y hermosos que alguna vez haya escuchado, en ese momento me prometía que haría todo por protegerlo, no solo fue una promesa conmigo misma, se lo prometí a él.
Empezaron a pasar las semanas y yo aún no sabía que hacer solo sabía que tenía una promesa que cumplir, los problemas con el otro sujeto cada vez eran más seguidos, yo me seguía sintiendo mal físicamente, lo emocional tampoco estaba muy resuelto. Comencé a informarme sobre el aborto, aunque cada vez que intentaba escribir la palabra en el celular o computador no solo me temblaban las manos sino que también mis ojos se llenaban de lagrimas.
El ginecólogo al que fui me comentó sobre una pagina web en que facilitaban de manera de manera no tan costosa, en comparación al mercado negro, medicamentos para abortar, averigüe y tome la decisión, tenía una promesa que cumplir, ni yo ni nadie le haría daño a mi hijo. Ese era mi mayor miedo que viniera a este mundo y sufriera por mi culpa.
Bueno y rellene el formulario de la página, en verdad no lo hice yo lo hizo el supuesto “padre”, yo solo respondía e intentaba no llorar, segura de la decisión no estaba, en verdad estaba cagada de miedo, pero ¿Qué más podía hacer? muchos dirán tenerlos, yo también lo decía, pero puta que es diferente decirlo que vivirlo.
Después de una semana o un poco menos llegaron las pastillas una Mifepristone y seis Misopostrol. En esta parte del relato no tengo nada que decir del susodicho, me acompaño en este proceso, aunque creo que la otra niña ya lo había dejado, si ella lee esto, amiga no sabe de la que se salvo, y para quien esta con él, que la suerte te acompañe. Me tome la Mifepristona y si bien no me sentía al 100% este solo me produjo nauseas, aunque ya estaba acostumbrada, pero admito que si sentí un dolor pero no era físico era de adentro, del corazón, en la noche comencé a sangrar, a sangrar como nunca lo había hecho. A las 24 de haberme tomado la Mifepristona me tomé el Misopostrol, acá la cosa cambió, me sentía hecha bolsa, así que quien me diga que “el aborto es fácil” “las mujeres lo toman como anticonceptivo” de verdad no tiene ni puta idea de lo que habla, me dolía, me retorcía de dolor, también me dolía el alma o ¿Creen que es fácil? Qué si una mujer toma esta decisión es por puta, me criaron diciéndome que el aborto es lo peor del mundo, y pucha, no tengo la verdad absoluta no sé si lo es o no, pero de algo estoy segura ¡Ningún ser humano quisiese tener que pasar por esta situación! Y si pasa, bueno es lo que tenía que pasar, yo tampoco lo tenía determinado así, sí, sabía lo que estaba haciendo, pero no estaba preparada aún. Después de esto pasó lo que debía pasar ¿Que sentí? Me quería morir, lo ví, y sí sentí arrepentimiento, pena e impotencia, pero sabía que le evitaba el sufrimiento del futuro, que estaba cumpliendo mi promesa, no nos engañemos la sociedad es cruel.
Ya ha pasado casi un mes desde aquel día y admito que aún tengo pesadillas con lo vivido, me cuesta apoyarme en el pecho de alguien porque no quiero escuchar latidos, hay días que preferiría dejar de vivir, de respirar, deseo dormir y no despertar más. A veces pienso que no tomé la decisión correcta, otras digo que no podía haber hecho otra cosa, aún me diento una niña, sigo sangrando y no sé que debo hacer, es una persona de mi familia quien me ha ayudado últimamente, porque si me juntan a mi y al sujeto que les nombre anteriormente no hacemos uno.
Escribo este relato con el fin de desahogarme, liberarme un poco de las culpas que siento y demostrar que efectivamente a ninguna mujer le gustaría pasar por un aborto, que el proceso no es fácil, que los riesgos, al ser ilegal, son altos. Por abortar no me siento menos mujer, tampoco me siento más mujer. Han días que me he sentido tan mal que ni siento y me mata por dentro, no estoy orgullosa de mi decisión, pero comprendan va más allá de mi, el contexto no me acompañaba y no estaba dispuesta a traer a un niño al mundo a sufrir, tampoco iba a poner a mi familia en una situación económica complicada. Psicológicamente no estoy preparada para ser mamá, aún no perdono a mi mamá biológica, no me acepto con mis defectos y tengo muchas trancas de pequeña. Si no me siento bien conmigo misma como puedo intentar criar y traer a un niño al mundo, a lo mejor lo hubiese hecho bien, soy super guaguatera, amo a les niñes , pero sé que no tengo ni las herramientas ni la madurez necesaria.
No debería culparme a mi por abortar sino a la sociedad y a mi país porque es ilegal, si no lo fuera a lo mejor no sentiría remordimiento, sabría que hacer y que procedimientos seguir después de haber abortado ¿Qué hubiese pasado si me hubiese desangrado? ¿Habrían salvado una vida? o ¿Habrían perdido dos?



















