Pequeñas intervenciones que cambian el urbanismo y la arquitectura de la ciudad.
Que unas simples baldosas cambien la percepción de una zona peatonal es algo habitual; la zona por donde anteriormente circulaban los coches son cubiertas con unas baldosas y el peatón hace el pavimento suyo. En el caso de las ‘superislas’ (superilles en catalán) de Barcelona el proceso ha sido diferente.Â
La opción más lógica para peatonalizar las ‘supermanzanas’ (superislas o superilles) hubiese sido utilizar el ‘panot de flor’, es decir la baldosa que cubre buena parte de las aceras del Eixample con unas baldosas diseñadas por Josep Puig i Cadafalch que incluyen ‘una flor’ en el centro. Pero el programa de las supermanzanas pasa por 2 premisas: coste mÃnimo y ausencia de intervenciones… cosas de la crisis económica.
La alternativa utilizada ha sido una ‘estampación’ de la baldosa sobre el pavimento, utilizando pintura caducada e implicando a la población en el proceso. Bueno, bonito y barato. Desde el primer momento se constató que la gente apenas circulaba por las zonas que anteriormente pertenecÃan a los coches, autobuses, motos, etc. la gente seguÃa identificando la calzada como una zona tabú. La opción de ‘estampar’ con pintura el dibujo de la baldosa tuvo un efecto inmediato, la gente pasó a identificar la carretera como una zona peatonal con la misma categorÃa que una acera y empezó a utilizarla. Porque no siempre la solución pasa por hacer grandes inversiones, las buenas ideas, en algunas ocasiones, pueden hacer más por el urbanismo o la arquitectura que una ingente inyección de dinero.
VÃa Plataforma de Arquitectura.
Ibarquitectura, estudio de arquitectura Vitoria Gasteiz.












