Hace varios años, a pesar de que mi formación básica es en comunicación, en que insisto a mis alumnos de guión que llamarle "mensaje" a lo que comunica un guión, conlleva un riesgo muy alto. Y me refiero particularmente a la común manera que tiene el público en referirse a las películas como "sin mensaje" o "con mucho mensaje" queriendo decir en cada uno de los casos, que la cinta tuvo o no una moraleja de la cual puede quedar "algo positivo" para el espectador y que se convierte en una mera razón para ir a verla. Y creo que es riesgoso porque, estaremos de acuerdo, el "mensaje" no necesariamente tiene que ser positivo ni tampoco la única razón por la que hay que ver una película. Y resalto mi formación en comunicación porque el esquema emisor-mensaje-receptor es base de nuestro lenguaje. Sin embargo, en el cine creo que tenemos que buscar términos alternativos.
Premisa, tema, idea central. Los teóricos del cine le han llamado de diferentes maneras a la forma esencial en la que se expresa, de manera reductiva, la opinión que el escritor quiso transmitir a través de su guión y que el director continuó en la puesta en cámara. Una idea contenida en una sóla oración que nos diga para qué se escribió tal guión y se filmó tal película. Una idea que puede ser tan simple como "El mal nunca gana" hasta ideas complejas y profundamente filosóficas. Yo creo que es útil y efectivo, sobre todo para el guionista, saber cuál es el tema de la historia, pues aunque no es el viaje, sí es el boleto que te lleva a un destino en particular. Si tu boleto no tiene destino, ¿Cómo sabes a dónde vas? Para un guionista puede significar muchos falsos arranques y muchas horas y hojas de papel gastadas... Además, el tema ayuda de manera particularmente eficaz a unir la estructura del guión con los superobjetivos de los personajes y llegar satisfactoriamente a un clímax que resuelva ambos.
Sin embargo, hay detractores de la idea de que una película comunica una sóla cosa. Por ejemplo Lucrecia Martel en la sesión de preguntas y respuestas que siguió a la presentación de La Ciénaga en el Festival de Guadalajara, cuando le preguntaron sobre la premisa de su historia, ella claramente dijo que no había una sóla idea por la que hubiera hecho la película, sino que había muchas ideas que fluían simultáneamente. Que si hubiera querido transmitir una sóla idea, pues habría mandado mejor un e-mail. Y claro, no puedo estar en contra de lo que dice, pero creo que son cosas distintas.
Una película es obviamente un vehículo audiovisual muy complejo que incluye, ahora sí utilizando un lenguaje técnico muy estricto, múliples mensajes que se presentan en diferentes capas de sonido e imagen. Y un guión debe proponer precisamente la creación de esos mensajes. Así que si somos puristas tendremos que decir que todos esos mensajes se traslapan y conforman una red de significados que sostiene la cinta, no sólo una idea única y central.
Sin embargo, creo que tenemos que enfrentar el problema de manera pragmática. Para crear el significado en el cine será importante que utilicemos una idea central, que yo me alineo por llamar tema, y a partir de él se cree una red de subtemas que sostengan la historia. Así una red de temas y subtemas se teje para crear un significado común.
El guionista y el cineasta tras él tienen la obligación de respetar y cuidar esta red para que el público al final, pueda recibir una oleada de significados que le resulten en la comprensión temática de la historia, que aparte de los valores estéticos propios de la imagen y el sonido, será para la mayoría, la clave de su estancia en la sala de cine.
Tengo que decir que me considero detractor de los que dicen que no es responsabilidad del autor el comentar sobre la realidad a través de sus historias. Al contrario, creo que es obligación de los autores emitir puntos de vista muy claros sobre la realidad a través de sus obras.