BOOK: CUBA, MUSIC AND REVOLUTION, ARTWORK 1959-1990
By Gilles Peterson and Stuart Baker (Soul Jazz Books) 2020.
PHOTO: Several pages from a 255 page book, an accompanying Compilation was released last week on Soul Jazz Records.
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BOOK: CUBA, MUSIC AND REVOLUTION, ARTWORK 1959-1990
By Gilles Peterson and Stuart Baker (Soul Jazz Books) 2020.
PHOTO: Several pages from a 255 page book, an accompanying Compilation was released last week on Soul Jazz Records.

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Jimmy Reed: On Stuart Baker and Dolly Baker
Question: What are your thoughts on the fall-out after Stuart Baker dissed Dolly Parton on her supporting Black Lives Matter?
Jimmy Reed: Well, my lovely, that's a very good question. He does seem to really have a big ego. He does seem to be very... narcissistic. It was so insensitive and tasteless for him to... say the things he did... to both Ms. Parton herself and those defending her. You cannot treat people that way, and expect to endear yourself to others. It is quite sad that he seems to lack... self-awareness. If you disagree with someone, there are several much better ways to... handle it. If you're in the limelight, you need to not alienate potential fans by... comporting yourself in that manner. I hope that, one day, he will come to have a change of heart.
R.I.P. Squidbillies and fuck you Unknown Hinson.
Adult Swim did the right thing here, but they shouldn’t continue the show. Early was the main character and the show can’t go on without him. Also, the idea that he can somehow be replaced is laughable in the extreme. If Stuart Baker had passed on rather than what happened, people would be going on and on about how irreplaceable he was. Heck, they didn’t even try to replace The Reverend when his VA passed on. They just put in a completely different character.
The sound of young Hertford: The McTells
In the first of two guest DJ sets from Stuart Baker, the founder of the legendary London label Soul Jazz Records discusses his affinity for the Afro-Caribbean rhythms of vodou, santería and the Garifuna people of Central America, and plays a stunning set of music culled only partly from the Soul Jazz catalogue.

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Please keep UNKNOWN HINSON in your thoughts...
His wife, Margo passed away sometime in the past few days. I'm sure this is a hard time for The King of Country Western Troubadours. Please keep him and their family in your thoughts.
Libros: Stuart Baker/Gilles Peterson - Freedom Rhythm and Sound: Revolutionary Jazz 1965-83.
En los primeros días de la independencia política de África, Kwame Nkrumah, el primer ministro y presidente de Ghana, acostumbraba contar una historia a las multitudes que se acercaban a Accra para poder verlo. En 1930, Nkrumah recibió una beca para asistir a la Lincoln University, en Filadelfia. Llego a Washington DC y viajo en autobús hasta su destino para empezar sus estudios. El ómnibus hizo una parada a mitad de camino, en Baltimore, para poder descansar. Nkrumah bajo, entró en un bar, y pidió un vaso de agua. El mesero detrás del mostrador señaló el jarro que los clientes usaban para escupir el tabaco masticado y le dijo que podía tomar de ahí. Nkrumah enseñó clases de filosofía griega y Africana en Lincoln University, antes de partir hacía el Reino Unido donde inició su carrera como activista político, defendiendo la descolonización y la unidad panafricana.
En 1957, el año en que Nkrumah se convirtió en Primer Ministro, el gobierno de los Estados Unidos organizó una serie de conciertos de Louis Armstrong en Moscú. Esto fue después de una cadena de exitosas giras por África, auspiciadas por el estado para artistas como Duke Ellington y Dizzy Gillespie [junto a orquestas integradas racialmente]. Luego de que el presidente Eisenhower se rehusara a enviar tropas a Little Rock, en Arkansas, para asegurar la integración en las escuelas, de acuerdo con la resolución del caso Brown contra La Comisión de Educación, Armstrong canceló el viaje. Adorado por el ojo público por su personalidad gentil, se lo citó diciendo, “The way they are treating my people in the South, the government can go to hell.”
El año después que Nkrumah se convirtiera en Primer Ministro, asegurando la independencia de Ghana, Ornette Coleman lanzó su primer álbum, Something Else!!!!
Con frecuencia se celebra al jazz como la única forma de arte sui generis de Estados Unidos, espacialmente en su versión más tradicional, pero tendemos a olvidar que tuvo un giro internacionalista. Y, a diferencia del Rock n’ Roll, que en su mayoría viajo solo en una dirección desde los países del primer mundo a los del segundo y tercero, el jazz fue más dependiente de las ideas e identidades de fuentes externas. ¿Porque?
Después de la catástrofe del huracán Katrina en New Orleans, los medios se empecinaban en recordarnos que el jazz tiene orígenes creole – un descendiente de ancestros africanos y europeos. ¿Que puede ser más Norteamericano que eso? Pero “creole” viene de la palabra española “criollo” y del portugués “crioulo”, que significa una persona negra nacida en el Nuevo Mundo, y llevando la etimología aún más atrás uno llega a “criar” – es decir producir, reproducir. La cultura creole se desarrollo en pequeños espacios del sur de los Estados Unidos, y aunque era más permisiva en sus códigos sociales, no era de ninguna forma igualitaria. ¿Como podía serlo, cuando muchos de los creoles franceses que poblaban New Orleáns llegaron escapando de la Revolución Haitiana como dueños de esclavos? Sin mencionar que cuando el héroe de New Orleáns, Andrew Jackson, extendió el voto a todos los hombres blancos durante su presidencia “populista”, el poder fue quitado de las manos de los negros dueños de propiedades. Durante el periodo más brutal de las leyes Jim Crow, a finales del siglo 19 y principio del 20, los sureños blancos tenían derechos legales para cometer cualquier tipo de actos contra los negros, que pocos gobiernos coloniales europeos habrían sancionado en sus propias colonias africanas. Cuando un sudafricano pro- segregacionista visitó los Estados Unidos a principios del siglo 20, describió el tratamiento que los afroamericanos recibían como “espantoso”.
De manera comprensible, muchos norteamericanos fueron llevados a creer, que lo que acabo de escribir, tiene poco que ver con el jazz. Si pasaran unos pocos minutos ojeando “Freedom Rhythm and Sound”, un libro que compila carátulas de discos de jazz, en un periodo que va desde finales de 1960 y hasta 1983, puede ser que cambien de idea. La primera excursión de Soul Jazz Records en el campo editorial, es una mirada pictográfica de un universo artístico, que debía haberse realizado hace tiempo.
Como George Lewis señala en su libro de 2008, A Power Stronger than Itself, sobre la historia social de la “Association for the Advancement of Creative Musicians (AACM)”, la crítica y el periodismo jazz esta “dominada por la autobiografía – y tiende a evitar temas como el desarrollo intelectual, contexto social, condiciones raciales o la mirada del sujeto sobre la cultura, la historia y la filosofía”. Quién toco el solo en “Stolen Moments” en el Segundo set en Birdland en 1961 es el tipo de información que los escritores y coleccionistas parecen buscar con fetichismo, poniendo a músicos individuales sobre pedestales, para después poder escribir sus memorias. El jazz y la música improvisada son supuestamente esfuerzos colectivos, pero una cultura impulsada por las celebridades y las corporaciones, no quiere saber nada de eso. ¡Necesitamos estrellas! Es por esto que, durante los últimos 20 años, ha sido muy difícil diferenciar entre la cubierta de un disco de jazz y uno de country, que figuren entre los más vendidos – ambas presentan un individuo impecable y sexualmente atractivo/a que siempre sonríe.
Solía ser diferente; en efecto, era tan diferente que los autoproclamados custodios de la historia “oficial” del jazz, trabajaron muy duro para borrar cualquier prueba de la mayoría de la música vista en “Freedom Rhythm and Sound”. Los miembros de la AACM – Muhal Richard Abrams, Lester Bowie, Joseph Jarman, Anthony Braxton, Leroy Jenkins, George Lewis himself – tomaron una posición extrema en el acercamiento tradicional a la improvisación, donde cada solista trata de superar al anterior. De hecho, lo que probablemente parecía más desconcertante para la nomenclatura jazz de los 60 – muchos de los cuales no tenían problemas con el término New Thing mientras fuera estridente – fue el poderoso uso del silencio y la restricción de muchas de las grabaciones presentadas en esta colección. El silencio requiere seguridad, y este arte exuda seguridad tanto estética como política.
Una gran cantidad de música estaba aferrada a las comunidades trabajadoras negras, evitando los clubes de jazz tradicionales y creando nuevos y autónomos espacios de difusión, sellos discográficos y aliados. La AACM en el sur de Chicago, the Black Artists Guild (BAG – Julius Hemphill, Oliver Lake, Joseph Bowie) en St. Louis, Black Arts Repertory Theatre/School (BARTS – Leroi Jones/Amira Baraka) en Harlem, Tribe (Wendell Harrison, Phil Ranelin) en Detroit, y Horace Tapscott’s Underground Musicians Association en Watts son algunos de los colectivos que tienen un apartado dentro de esta colección.
La estética DIY iba de la mano con la política de crear música experimental, con El Saturn Records, propiedad de Sun Ra, y los sellos de R&B de la década del 50 cuyos dueños eran negros. Sun Ra mantuvo su política utópica, el Marcus Garvey del jazz Avant-Garde. Garvey organizó una línea de cruceros para volver África, The Black Star, pero falló. Sun Ra hizo construir una nave espacial para la película “Space Is The Place”, que lanzó con éxito. Otros optaron por una perspectiva más terrenal, y se identificaron, y participaron del nacionalismo negro y los movimientos panafricanos de la época. Debemos recordar que para finales de los 60, el consenso liberal en los Estados Unidos con respecto a la Guerra Fría se había desintegrado.
El espíritu de asimilación de los movimientos por los derechos civiles de la década del 50 fue reemplazado por proyectos para crear una nueva subjetividad negra fuera de la sociedad dominante, lo que requería nuevas identidades, mitos, historias y arte. Esto significó reclamar el pasado y, al hacerlo, obligar a otros a confrontarlo. Los álbumes eran muchas veces militantes, pero no amargados; optimistas, pero no nostálgicos; reflexivos, pero no narcisistas.
También significó tomar el control de los medios de producción musical y simbólica. No fue simplemente una apropiación y mezcolanza de pirámides, símbolos ankh y dashikis. En su punto más innovador, reflexivo, y por lo tanto, amenazador para el jazz mainstream de los Estados Unidos, la música negra experimental de este periodo podría cumplir el rol de un desvío no deseado – un descarrilamiento de los modos de comportamiento, que los igualaba a cualquier performance del Grupo Fluxus.
Marginados, a principio de la década del ’70, muchos de estos músicos emigraron a Francia, Alemania, o África del Norte, mientras que el Miles psicodélico y Herbie Headhunter vendían millones en Columbia [no que esto fuera lago malo - después de todo, ABC-Impulse empezó a editar discos de Sun Ra en esos mismos años]. Debo reconocer que, hay mucha música en “Freedom…” que no sabía que existía, mucha de ella llega hasta la década del ’80, y merece una atención más amplia. Espero que este libro - publicado por un sello discográfico británico - sea parte de una pequeña recuperación de la nueva historia norteamericana, ocupando un lugar privilegiado al lado del estéreo [o laptop] de alguien.
Al escribir este artículo en la periferia de los Estados Unidos, no puedo evitar leer este compendio como un libro que es anti-Obama, aunque esta no sea, seguramente, la intención del editor. Después de todo, con lo sucedido en U.S entre la elección y la actualidad, parece que estamos experimentando el más rápido desmoronamiento de un consenso liberal desde la República de Weimar. En 2008, la campaña de Obama fue sorprendentemente capaz de obtener que los voluntarios de entre 18-24 años de todo el país, golpearan las puertas en los barrios pobres, participaran en debates con extraños, que pasaran noches insomnes ocupados en acciones políticas, que muchos les habían dicho que era inútiles e increíblemente ingenuas. Estos individuos tienen la rara experiencia de haber participado en un movimiento social que en realidad consiguió lo que se propuso llevar a cabo.
¿Pero qué pasaría si viviéramos en un mundo donde toda esa energía juvenil, llena de visiones utópicas, sabiendo que la historia está de nuestro lado, antecediendo las rutas establecidas de comportamiento, se dirigiera en algo más que el proceso de amnesia inducido conocido como una elección presidencial? ¿Algo más que simplemente un relanzamiento del nacionalismo? Tal vez, habría producido algo comparable a las artes, los movimientos y la resonancia social duradera que subyacen en este libro.
"It's Liquid Chicken, babeh!"
I am going to go see UH in a week!