El “Happy new year” y el refrito de las excusas del nuevo yo.
Y con el cambio del reloj de las 23:59 a las 0:00, ha entrado el nuevo año. Champagne, nuevos compromisos, abrazos que parecen marcar el inicio de algo nuevo, uvas representando nuevos deseos e incluso rituales absurdos que parecen la panacea del sufrir humano; sin embargo, surge en mi una pregunta: ¿Nueva oportunidad de transformación o vieja costumbre de adjudicarle a un número más la responsabilidad de adueñarnos de nuestra propia vida?
Justo en esta temporada me encuentro constantemente frente a personas que utilizan las fiestas para desear con todo su corazón un cambio; una oportunidad de transformación de esos viejos hábitos; estilos de vida caducos, patrones, caminos. Seres humanos que como tú y yo, ansiosas por nuevos brios, creen que el cambio de año por si mismo hará que este año, sea su año.
Y aunque la idea en si misma es muy romántica, es esa misma idea la que siempre me causa un burbujear constante en el estomago del que quiere brotar la frase como: “Siento decirte que tal aseveración, en si misma, es casi imposible y mediocre”.
Y no es que me haya convertido en un pesimista o en un agua fiestas; pero pensar que con la llegada de un nuevo año, mágicamente la vida cambia, es realmente absurdo. De no tomar el control de nuestras vidas, el nuevo año sólo representa más de lo mismo, adornado de un nuevo número; mismas frustraciones, mismos patrones limitantes, mismas relaciones inservibles; sólo con un nuevo aire, el aire de la excusa perfecta para cuando llegue el final del nuevo año y nada haya cambiado. Una oportunidad perfecta de volver a celebrar mi mediocridad y esperar ansioso la llegada de una nueva oportunidad.
Y es que el problema esta en sólo desear. ¡Desear un cambio no es suficiente! Desear, siempre es lindo; pero sin acción comprometida simplemente nos deja en el mismo lugar.
Si yo te dijera la cantidad de veces que he deseado nuevas cosas y obtuviera un nuevo "follower” por cada cosa deseada, estaría en Bora Bora escribiendo en estos momentos, despreocupado por las cuentas por pagar y el año de trabajo que me viene encima.
Desear esconde una pequeña trampa de la que casi no somos conscientes. Y aunque es el primer impulso del que surge la fuerza para seguir adelante; muy pocos son los que se atreven a atravesar la oscuridad, y los precios que conlleva el “follow through them”. El verdadero secreto para transformar mi realidad es comprometerme a la médula con aquello que quiero ver manifestado en mi vida diaria.
Sanar la relación que tengo pendiente, atreviéndome a coger el teléfono sin importar cual sea la respuesta; ir al médico a tomar responsabilidad de mi propia salud; estar dispuesto a “sudar la gota gorda” por cada kilo menos que me lleve a mi ideal físico; incluso estar dispuesto a enfrentar rechazo con tal de vivir una vida libre de ataduras y prejuicios estúpidos.
Creo firmemente en que cada día puede ser una nueva oportunidad de transformación; pero no necesitamos un cambio de año para manifestar dichos cambios. Basta con vivir cada día al máximo y preguntarme constantemente si aquello que vivo actualmente me esta llevando a vivir una vida plena. Y si no es así, ¿cuáles son los primeros pequeños cambios que debo hacer en mi actuar, en mi pensar, en mi manera de “estar en el mundo”?
Y seguramente para este punto del post, te estás preguntando ¿ qué tiene que ver esto con VIH? Muchísimo.
Cada vez son más las personas que me preguntan cómo es que he llevado una actitud positiva ante mi status y he logrado crear satisfacción y plenitud en mi vida. El secreto es justamente este. No hay médico, no hay receta ni medicamento, no hay año nuevo ni terapia, que te de los pasos tan claros como la convicción misma que viene de ti mismo de querer vibrar transformación. Esta en cada persona el tomar esta nueva oportunidad, de las tantas oportunidades nuevas que se presentan cada segundo de su vida, para comenzar a accionar.
Basta de lloriqueos y de mediocridad. Basta de excusas y de quejas. Ni siquiera un cambio de año es capaz de traer transformación a tu vida. Eres tu eligiéndolo momento a momento; pagando los precios de tus elecciones, parando y volviendo a empezar. Así que feliz nueva oportunidad de vivir. ¿A qué esperas?















