PEGATINAS (introducción)
BsAs, 24 de Mayo de 2019 Hace unos buenos años conocí el formato pegatinas de la mano de la Federación de Stickboxing. Yo hacía poco había arrancado el IUNA y lo único que sabía era que me gustaba dibujar y pintar, el asunto formato me excedía. Chusmeando cosas en el internet de la época del fotolog me dieron ganas de llevar algunos de mis dibus a formato sticker. El sticker siempre me gustó: de chica tenía esos álbums blancos donde coleccionabas tiritas de stickers que comprabas en los kioscos (aún los tengo). Creo que aparte de llamarme la atención una transacción tan sencilla (0,50 centavos) para obtener imágenes de deliciosa calidad, me gustaba el asunto de que se adhiriera fuerte a las superficies de manera tal que pertenecían a ella. El tiempo, ya sea en forma de internet o de desinterés (des-internet ah re) afloja las adherencias, la definición de la imagen o su historia. Pero el tiempo también puede afirmarlas, registrarlas, evocarlas o indagarlas de manera más consciente. Esa tarea es más histórica y quienes trabajamos tenemos responsabilidad sobre esa tarea, pero principalmente sobre la tarea de narrarnos a nosotras mismas. Porque sino el desinterés, la fiaca o directamente la negación nos borronean. Y si hemos aprendido algo del sticker/pegatina/wheatpaste/pasteup es que hay que pegar bien fuerte para que se vea y resista. En éstos días voy a estar practicando un poco mi tarea historiadora para contar desde cuándo y cómo hacemos pegatinas en éste bello país, no sea cosa que la naturaleza de éstos tiempos nos haga creer que las novedades no tienen historia. Y como acostumbro las conclusiones se las dejo a ustedes de tarea para casa.








