Spirodela sp.
La obra del artista británico Andy Goldsworthy siempre ha sido un referente para mi inquietud artística, sus emplazamientos en sitios específicos se convierten en una oda a la naturaleza, muestran de una manera el dinamismo que se puede encontrar en un ecosistema de manera sutil y poética; ante esto decidí salir a buscar lugares para empezar a realizar emplazamientos al puro estilo Land Art europeo.
Nuevamente al caminar a la orilla del río Tula el año pasado, encontré un lugar bastante peculiar, una isla de rocas, que al investigar un poco de esta formación encontré que es de origen natural y a lo largo del tiempo fue modificada por los lugareños al intentar generar una represa que formara una especie de alberca tanto para ellos como para el turismo visitante al sitio. En ella se han establecido especies de plantas, como herbáceas y árboles de ahuehuete (Taxodium sp.) siendo ya una extensión del ecosistema ripario. Esta formación sufre cambios a lo largo del tiempo, se cubre por completo al incrementar el nivel del agua en los meses de lluvias, y el resto del año en ella se forman charcas entre las rocas, dando origen a pequeños ecosistemas individuales.
Mi atención se fue directamente a las charcas que se encontraban en la isla de rocas, y es que me percaté que una planta, que para mi ha sido una de las más interesantes y raras vegetaciones que he visto, se desarrollaba en estos micro cuerpos de agua aislados; esta planta es Spirodela sp, una acuática comúnmente llamada lenteja de agua o lentejilla por su forma pequeña y semicircular. Esta planta se compone por un aparato lenticular, es decir la “lenteja”; se encuentran flotando en el cuerpo de agua, sus raíces se disponen debajo del agua y ahí ocurre la floración. Esta planta es muy común en lugares estancados y se reproduce de manera rápida tapizando totalmente estos lugares.
Empecé a analizar el lugar y lo primero que se me ocurrió fue irrumpir el crecimiento de la planta en la superficie del charco, formando figuras geométricas, después empecé a notar que el color verde de la Spirodela sp. resaltaba bastante con el gris de las rocas, por lo que tomé lentejas acuáticas de diferentes charcos, las vertía en un balde con agua para retirar la microfauna (larvas de insectos y crustáceos) y las colocaba arriba de las rocas. Empecé a generar una composición amontonando la lenteja de manera que se viera salir del agua, marcando un curso por las rocas y regresaba al charco. Esto lo quería a hacer al menos en dos metros cuadrados, ocupando varias rocas y diferentes charcas, pero decliné la idea al ver que se ocupaba mucha lenteja para realizar todo el emplazamiento y no quería perturbar más estos microecosistemas, por lo que decidí llevarme un poco de esta planta y empezarla a cultivar en casa, para después regresar al lugar y terminar mi emplazamiento efímero.
El intervenir esta formación de rocas natural-artificial, lo que quería representar era la purificación del sitio, ya que la Spirodela sp. es utilizada en plantas de tratamientos de agua como fitoremediadoras para eliminar fósforo, nitrógeno y coliformes fecales. Ya que en época de lluvias, el agua proveniente de la presa Endhó, también llamada la cloaca de la Ciudad de México, arrastra todos los contaminantes y son distribuidos por toda la región del Valle del Mezquital, agregando a esto los fertilizantes del sistema agrícola de la región y la desembocadura de drenajes particulares al río, por lo que la reminiscencia de esta agua aislada entre las rocas, contiene este mal moderno llamado contaminación. Mi hipótesis al respecto de este caso es que, la lenteja de agua se instala en los charcos, purifica el microecosistema acuático que se forma y el suelo alrededor de éste, eliminado los contaminantes con solo su presencia, su desarrollo como ente vivo, hasta que vuelve la época de lluvias y vuelve el mal tóxico. Un ciclo de natural-artificial contemporáneo, así como la isla de rocas.
Rescato un encuentro bastante afortunado al realizar esta exploración minuciosas en la isla de rocas, ya que encontré un helecho acuático raro y que no había registro al menos del género en el municipio; aparecí ante Marsilea sp.. Este helecho tiene cuatro frondes dispuestos en forma de un trébol de cuatro hojas, que al verlo de cerca me percaté que estaba en época de reproducción por ya presentar sus soros en el envés del fronde; fue bastante emocionante encontrarme este tipo de helecho porque es raro y en algunas partes del mundo, por ejemplo en España, las poblaciones han sido extinguidas por la acción del hombre como la actividad agrícola y los sistemas hidráulicos masivos. Marsiela sp. también ha sido muy utilizada en la acuarofilia como planta ornamental para la decoración de acuarios y biótopos, por lo que este encuentro fortuito hizo que generara disertaciones respecto al estado del ecosistema, a la riqueza de especies que a pesar de la alta contaminación aún están presentes y se aferran para no desaparecer. Ante esto, creé en mi la necesidad de trabajar una pieza alrededor de este helecho “de la suerte”, por lo que estoy preparando la “Expedición Marsilea” y pensar como puedo trabajar de manera interdisciplinaria ya que encontrar esta especie da salida a un nuevo registro en la biodiversidad del estado, por lo que la pieza podría ambular entre mis dos pasiones, arte y biología.
















