Había sido una mañana ocupada, ¡Giselle jamás había visto una casita tan sucia! Menos mal sus amigos la habían ayudado a recoger, porque de no haber sido así, seguro que todavía estaría fregando pisos, y si bien limpiar para iniciar el día era ideal, no podía ni imaginar qué tan cansada estaría ahora de no ser por las ratitas y avecitas que habían acudido a su llamado. En algún punto, miró por la ventana, dándose cuenta que estaban demasiado arriba y demasiado alejados de algún riachuelo en el que pudiera asearse, por lo que de puntitas, buscó alguna cubeta para salir en busca de un pozo que le ayudara con aquella tarea, sin embargo y para su sorpresa, uno de los cuartos en el hogar de Morgan y su bella madre, tenía una pequeña (y muy extraña) cascada, que, tras un poco de maniobrar, le dio el agua lo suficientemente caliente para que pudiera ducharse. Deshacerse del vestido había dolido, especialmente porque Pip lo había hecho con tanto esmero, pero estaba comenzando a sudar y ¡qué terrible sería si Edward llegaba por ella y olía mal! Las gotas de agua resbalaron por su piel y Giselle tarareó una melodía mientras que leía algunas de las botellas al borde de la estantería, ¿champú y jabón? No estaba segura de qué eran aquellas cosas, pero olían bien y generaban burbujas y para Giselle aquello era suficiente. No estaba segura de cuánto tiempo había pasado bajo el chorro de agua, pero cuando la puerta de la habitación se abrió, no pudo evitar sonreír al ver el rostro de la amable mujer que la había acogido la noche anterior. “¡Buenos días Raquel! Espero que hayas dormido bien.” / @softuniiverse ♡