Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
Sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
En regiones contrarias, en un mediodĂa quemante,
Eras sĂłlo el aroma de los cereales que amo.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacĂas entrĂ© con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabĂa cĂłmo era. De pronto
Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida..
• Soneto 22, Pablo Neruda


















