La crisis del calor expone la inoperancia del gobierno en Seúl. 15 de julio, 2026 — Seúl, Corea del Sur.
"Nos exigen resistir al clima mientras la infraestructura de la capital colapsa por abandono". Con esta contundencia, un representante de los comités de vecinos del distrito de Mapo resumía esta tarde el malestar social que recorre Seúl. Tras varias jornadas consecutivas con temperaturas superiores a los 38 °C y un fenómeno sin precedentes de "noches tropicales" que no da tregua, la crisis climática se ha transformado rápidamente en una abierta tormenta política contra el Ejecutivo. En las últimas horas, el presidente Kang Woo Hyuk, de regreso a la capital tras supervisar ejercicios de defensa en la provincia de Gyeonggi, se dirigió brevemente a los medios tras una reunión de emergencia con el Ministerio del Interior y el alcalde de Seúl. Con semblante severo y en medio de la indignación pública por los masivos cortes de luz que han dejado a oscuras a miles de hogares, el mandatario apeló a la "responsabilidad ciudadana" y prometió "ajustes estructurales" en la red de suministros, sin detallar plazos ni partidas presupuestarias específicas. Desde ese anuncio, la desconfianza entre la población ha ido en aumento. Las críticas se centran en la evidente inoperancia del Plan Nacional de Prevención contra Inclemencias Extremas, un proyecto anunciado meses atrás con gran despliegue publicitario pero que no ha evitado el colapso de las líneas eléctricas ni el desbordamiento de las urgencias hospitalarias por golpes de calor y deshidratación. Mientras la administración insiste en habilitar espacios comerciales y estaciones subterráneas como "refugios de refrigeración temporales", diversos sectores denuncian que las zonas urbanas más vulnerables, como los Goshiwon del centro de la ciudad, han sido completamente desatendidas...
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