Ambientación
En el extremo norte de Maine, en el condado de Aroostook, un camino secundario se desvía de la carretera principal. Pocos mapas lo señalan y la mayoría de los viajeros pasa de largo sin advertirlo. Al final de ese desvío se encuentra Woodforde, un pequeño pueblo rodeado de bosques, colinas y tierras de cultivo que parecen mantenerlo aislado del resto del estado.
Con poco más de setecientos habitantes, Woodforde apenas ha cambiado con el paso de las generaciones. Todos se conocen, los apellidos de las familias fundadoras aún conservan influencia y la vida transcurre entre el aserradero, las cosechas y las reuniones en la iglesia. Mientras el resto del país habla del final de la Guerra de Vietnam o del caso Watergate, aquí las preocupaciones siguen siendo el clima, la madera y la llegada del invierno.
En la plaza principal se alza un monumento dedicado a las familias fundadoras. A un lado, una discreta placa recuerda a Abigail Winslow, condenada por brujería durante los primeros años del pueblo, un nombre que pocos vecinos consideran más que una curiosidad del pasado.
Hace cuatro meses el ayuntamiento autorizó ampliar la explotación forestal hacia una zona del bosque jamás talada. Durante las obras aparecieron antiguos senderos, herramientas de piedra y restos de construcciones desconocidas. Las autoridades archivaron el hallazgo y ordenaron continuar los trabajos.
Desde entonces, algo ha cambiado.
Las conversaciones se apagan cuando alguien menciona las excavaciones, algunos vecinos evitan internarse en el bosque y viejas leyendas vuelven a contarse con inquietante seriedad. Aunque las autoridades insisten en que solo son supersticiones, cada día aparecen más preguntas y menos respuestas.
Woodforde sigue pareciendo el mismo pueblo tranquilo de siempre. Pero bajo esa calma comienza a crecer la sensación de que una parte de su historia nunca fue olvidada, sino ocultada.
Quizá solo sean rumores.
O quizá, después de casi tres siglos de silencio, la verdad sobre los orígenes de Woodforde esté comenzando a despertar.


















