El Joven y el Salmón
Un dÃa, un joven que viajaba por el mundo en su avión se encontró con un rÃo que le llamó la atención. Era un rÃo ancho y caudaloso, que brillaba con los rayos del sol. El joven decidió aterrizar cerca de la orilla y explorar el lugar.
Mientras caminaba por la ribera, vio a un salmón que saltaba por encima del agua. El joven se acercó al rÃo y le preguntó:
Hola, señor salmón. ¿Qué haces saltando as�
Hola, joven. Salto porque estoy feliz. Estoy regresando a mi hogar después de un largo viaje por el mar.
¿Por qué viajas por el mar? ¿No te gusta vivir en el rÃo?
Me gusta el rÃo, pero también me gusta el mar. El mar es grande y misterioso, y tiene muchas cosas que ver y aprender. Pero cuando llega el momento de reproducirme, siento una llamada que me hace volver al rÃo donde nacÃ.
¿Y cómo sabes cuándo es el momento de volver?
Lo sé por instinto. Es algo que llevamos dentro los salmones desde hace miles de años. Es nuestra forma de mantener la vida.
Qué interesante. Y cuando llegas al rÃo, ¿qué haces?
Nado contra la corriente hasta llegar al lugar donde pondré mis huevos. Es un lugar tranquilo y seguro, donde hay suficiente comida y oxÃgeno para mis hijos.
¿Y no te cansas de nadar contra la corriente?
SÃ, me canso mucho. A veces me encuentro con obstáculos como rocas o cascadas que tengo que sortear con fuerza y habilidad. También hay depredadores como osos o águilas que quieren comerme. Pero no me rindo, porque sé que es mi destino.
¿Y qué pasa después de poner tus huevos?
Después de poner mis huevos, muero.
El joven se quedó sorprendido al escuchar eso.
¿Muere? ¡Qué triste!
No es triste, es natural. Asà es el ciclo de los salmones. Nacemos en el rÃo, crecemos en el mar y morimos en el rÃo para dar paso a una nueva generación.
El joven reflexionó sobre lo que le habÃa dicho el salmón y sintió una mezcla de admiración y compasión.
Señor salmón, creo que eres muy valiente y noble. Te felicito por tu viaje y te deseo lo mejor para tu final.
El salmón le sonrió al joven y le dijo:
Gracias, joven. Tú también eres muy simpático e inteligente. Te deseo lo mejor para tu viaje por el mundo.
Y diciendo esto, dio otro salto en el aire y siguió su camino hacia su destino.








