Quemo la noche con mi tabaco mientras te escribo
Éste Lucky Strike entre mis dedos consumiéndose me hace pensar en tus manos, tomando la cajetilla para ofrecerme un par de cigarros
Fumo en el silencio de la noche el recuerdo de nuestros demonios danzando en la contundente suavidad de la luz roja de nuestra madrugada
Se acaba el cigarro y sigo escribiendo
Siento de nuevo la pulsión erótica de escribir de ti y de ti en mi y de nosotros
Quisiera gritar a los cuatro vientos que me encantas, pero me acostado lo suficiente aprender que hay ciertas cosas que es mejor mantenerlas en privado. Que crecen mejor, tomándose su propio tiempo y sus propias reglas, sin juicios externos que no entienden que es lo que pasa adentro.
Por eso vengo aquí, a este rincón creado por mí, para gritar en silencio que me encantas y que veo las fotos de nuestros demonios empiernados y algo me explota en el corazón. Me siento afortunada de habernos encontrado y conocernos.
Veo esa sonrisa tuya a milímetros de mi rostro y me parece surreal. Esa realidad que existe por encima de lo que se ve y que se siente por abajo de lo que nos dicen que tiene que ser. Sólo siendo.
Veo un par de locos besándose los delirios
Veo la correspondencia y me excito
Veo que no tienes miedo ni tapujos de mostrarnos juntos, de ser juntos
Y la lubricidad aparece insospechadamente
A través de éstas visiones recuerdo la noche en que pudiste irte a otro lado y te quedaste conmigo —Es lealtad- me dijiste- llegamos juntos, nos vamos juntos— me retumba en los oídos. Siento bonito. Porque muchas veces nos has dicho que la lealtad es muchas cosas y necesita muchas cosas. Pero de tu mano me es muy fácil verlo: lealtad es voluntad y cuidado de el otro. Eso no necesita grandes contratos ni nombres rebuscados. Son sencillas acciones.
Y la lealtad no puede existir sin libertad, porque si no no hay voluntad, hay órdenes y contratos y "quediráns". Que dicho sea de paso en nada van con los demonios y los poros de la piel
El tiburón de mi pecho nada libre, sin miedo. En acciones sencillas y concretas veo la franqueza de tu alma y me siento segura
¿Qué no te daría yo por un beso?
Quemo la noche escribiéndote
Dos demonios salen a jugar, incendiamos con nuestros cuerpos