The haunted house • (Parte I)
“HELP US!”
Aprovechando el buen tiempo y el fin de semana, Dustin organizó una salida junto a Cao y Ralph, con la esperanza de no experimentar un nuevo suceso traumático. Por supuesto, a última hora, Jyn se había sumado al plan.
Parecía que todo iba sobre ruedas, literalmente, pues se encontraban deambulando por las calles de la ciudad en bicicleta, hasta que, sin previo aviso, el walkie de Ralph sonó dentro de su mochila. El chico paró para cogerlo y escuchar el mensaje.
—Ralph al habla, te recibo. Cambio. —No tardaron en oírse los gritos de su hermana al otro lado—. Tara, ¡Tara! ¿Qué ocurre? Cálmate, ¿quieres? ¿Qué pasa?
Jyn observó la escena con recelo y se alejó unos metros de su tío para que no bloquease sus capacidades telepáticas y ver qué ocurría. Sin embargo, lejos de escuchar los pensamientos de Tara, hasta ella llegó la voz de su hermano.
“Jyn. Jyn, concéntrate. Deja de pensar dónde tengo escondidos mis cereales, esto es urgente. ¡JYN! Necesito ayuda. Estoy con Tara. ¡¡NOS ESTÁN ATACANDO!! ¡UN PUTO PAYASO! ¡Minowa Jyn! ¡¡AYUDA!! Deberíamos estar cantando Girls just want to have fun junto a un batido de chocolate y ahora mismo en mi cabeza solo suena The final countdown. Jyn, si me oyes diles a papá y a mamá que os quiero.”
—¡Están en peligro! Anakin está con Tara —anunció corriendo la pelirroja, yendo directa a Dustin para subirse en la bicicleta—. Están a las afueras. Cerca de esa casa abandonada donde van todos los yonkis. Creo que hay un… ¿Chiflado disfrazado de…? ¿Qué? ¡Daos prisa! ¡Necesitan ayudan! ¡VAMOS!
—Conozco un atajo, ¡seguidme! —gritó Cao, cambiando el rumbo para acortar camino.
Tanto Ralph como Dustin no dudaron un segundo en seguir la dirección tomada por Cao, llegando el grupo en cuestión de minutos. Jyn, completamente aterrada por lo que pudiera pasar a su hermano, bajó de la bicicleta de su amigo y echó a correr hacia el interior de la casa sin pensar en nada más.
—¡ANI! ¡ANAKIN KODA! ¡DÉJATE DE CANCIONES! ¡Como te hayas muerto le digo a mamá que te resucite y luego te mato!
Ralph observó con cierto horror a la pelirroja, quien no tenía ni idea de a qué estaba a punto de enfrentarse, siendo él junto a Dustin y Cao los únicos que tenían una mínima idea de qué iba todo aquello.
—No podemos separarnos —dijo rápidamente—. Nos necesitan y todos los niños desaparecidos estaban solos. La clave es estar juntos aunque… Manteneos a unos metros de mí.
Miró a ambos chicos con un gesto asustado, pero decidido. Tenía un número reducido de amigos, tanto que podía contarlos con los dedos de una mano, y su hermana estaba ahí dentro; echarse para atrás no era una opción. Así que tras coger un hierro oxidado de la verja, se adentró junto a los chicos, orientándose por los gritos para encontrar al resto del grupo.
Decidido, Cao imitó a Ralph y cogió un trozo de madera del suelo que le serviría de arma. Tenía miedo y sabía que tenían un porcentaje alto de probabilidades de que no volviese a ver la luz del día, pero intentó autoconvencerse del hecho de que si habían ganado una vez, podrían volver a hacerlo. La familiar sensación de que algo iba a salir muy mal lo inundó enseguida, pero se apañó para seguir avanzando palo en mano.
—¡Suéltame! ¡QUE LE VOY A ENSEÑAR A ESE TÍO QUIÉN ES X-23! ¡QUE ME DEJES PINCHARLO! QUIERO PINCHAR A ESE TÍO. SUÉLTAME ANAKIN.
—No me hagas hacerte daño Tara Brooks. No vas a pinchar a nadie. Ni eres un hombre lobo ni estás en París. ¡Guarda eso! —Al oír a su hermana en la lejanía, Ani alzó la mirada hacia la planta superior con el gesto brevemente iluminado, comenzando a correr mientras seguía su voz—. ¡JYN! ESTAMOS AQUÍ.
En cuanto se reunieron, Jyn abrazó torpemente a su hermano, abrumada por el sentimiento de pánico que parecía al borde de dominarlo. Lo cual, a su vez, hacía que ella se asustara más. ¿No se suponía que él era el mayor y el que debía de mantener la calma? Estaba claro que lo que acababa de pasar era algo muy gordo. Más de lo que ninguno podía augurar.
Segundos después, el trío restante entraba en escena.
—¿Estáis bien? —preguntó rápidamente Cao. Le extrañaba que aún no tuviesen un solo rasguño.
Fue entonces cuando notó que el ambiente se volvía más frío y oscuro, y eso sólo significaba una cosa. Volvió a alzar su palo, agarrándolo como si le fuese la vida en ello y no tardó en ver cómo las esquinas de las paredes empezaban a inundarse de sangre, como si estuviese cayéndoles un tsunami rojo encima.
—Tenemos que irnos. Ya —aseguró Ralph, quien a duras penas reprimía el impulso de correr hacia su hermana—. Ya os lo explicaremos luego pero estamos en…
No terminó de hablar cuando se percató él también de las manchas carmesíes que empezaron a inundar las paredes, y lo que era peor, iban corrompiendo todo a su paso como si de ácido se tratasen. Sino se iban ya todos lo iban a lamentar.
—Mierda… ¡Ani! ¡Corre!
La primera reacción de Jyn fue agarrar a su hermano del brazo y tirar de él con todas sus fuerzas, haciendo lo propio con Tara al ser la más cercana a ella.
Nada más alcanzar el pasillo, las puertas que los separaban del resto del grupo se cerraron a cal y canto y el suelo bajo sus pies cedió, haciendo que los tres se colaran por el hueco y cayeran hacia la planta baja.
Al mismo tiempo, en la habitación donde Cao, Dustin y Ralph se habían quedado encerrados, se dibujó un mensaje distinto en cada puerta: NOT SCARY AT ALL, SCARY, VERY SCARY.
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