Cuando las palabras no bastan. Porque dentro quema algo que no se puede decir. Que no se consigue decir. Cuando quien tienes delante, en lugar de darte la respuesta que querrĆas, dice otra cosa. Dice mĆ”s, dice demasiado. Ese demasiado que es nada, que no sirve para nada. Y que hace el doble de daƱo. Y el Ćŗnico deseo es devolver ese dolor. Hacer daƱo. Esperando asĆ sentirse un poco mejor.
Tengo ganas de ti āFederico Moccia













