“¡Por aquí los que vienen solos!” Gritó el chiquillo que se encargaba de la organización de asientos para subir a la montaña rusa y, si bien nada tenía de malo ir sola a un parque de diversiones, se encogió un poco en sí misma mientras que se formaba detrás de los otros que tampoco tenían pareja. Era ridículo que estuviera en esta situación, pero el boleto se lo había regalado la universidad en una rifa y no lo dejaría ir en vano. “¿Adelante o atrás?” Preguntó el mismo joven y Gabrielle se limitó a encogerse de hombros. “Donde sea que no vaya a salir volando está bien.” Fue así que se sentó en el último carrito del riel, aguardando al tonto que fuese a parar a su lado. / @pvrplehearts ♡









