Por eso más vale no andar diciendo poreso
Por Luis Fernando Burguete
Oiga usted, ¿se ha puesto a contar el número de veces que repite la palabreja poreso? –que aunque se compone de dos palabras (una preposición y un pronombre demostrativo) lo escribo como una compuesta porque así lo enuncia fonéticamente el emisor.
Si se da cuenta, un individuo que constantemente repite la palabra poreso desea ratificar lo que dice. Desde el punto de vista de la Neuropsicología alguien que repite y repite las cosas (ideas, pensamientos, palabras, frases, etc.) presenta un déficit en su funcionamiento mental superior, particularmente en los lóbulos frontales y a estas repeticiones se le llaman perseveraciones; temo decirle al repetidor compulsivo que no podrá justificarse como enfermo incurable, porque estar diciendo poreso, poreso, poreso… no se debe a una patología neurológica, sino a una cuestión psicológica de inseguridad.
Si usted es un fiel utilizador del término poreso, seguramente no lo ha hecho consciente, pero podrá preguntárselo a los seres que lo quieren, sobre todo cuando terminan callándose y haciendo cara de fastidio cuando usted se la pasa diciendo poreso. Si usted no es una persona que tenga una necesidad imperiosa de ratificar todo lo que dice constantemente, se dará cuenta que aquél que utiliza empecinadamente el término poreso, sostiene conversaciones que versan más o menos así:
Persona 1 –Yo pienso que el cielo es azul.
Persona 2 –Sí, es azul porque el agua de los mares se refleja en el cielo.
Persona 1 -¡Poreso, te digo que es azul!
En el ejemplo podemos darnos cuenta que la persona 2, la que complementó la idea, no tenía la intención de contradecir al primero, pero el primero así lo cree y por eso necesita ratificar lo que dijo. El no estar convencido de lo que se dice, como lo vemos, nos lleva a tener una necesidad constante por convencer a los demás, neceando, y como lo sugerí, se trata de una cuestión de inseguridad, patológica sí, pero psicógena y no orgánica, claro, en la mayoría de los casos.
Yo por eso le pido que si usted se la pasa diciendo poreso acuda con un psicólogo para que le ayude a no sentirse tan inseguro de lo que dice y sobre todo, que no crea que constantemente lo están contradiciendo o mucho peor, vaya por la vida considerando que los demás somos estúpidos.
Por eso más vale no andar diciendo poreso.