Espacio marítimo costarricense y explotación pesquera: ¿realmente hemos vivido de espaldas al mar? Parte #3
En la Parte 1 y Parte 2 hemos venido cuestionando una creencia bastante arraigada en el imaginario costarricense en la que se asume que en nuestro mar patrimonial poseemos inmensos bancos (stocks) de recursos pesqueros aún inexplotados; y como correlato, se piensa que esas riquezas representan enormes oportunidades para DESARROLLAR la actividad pesquera por medio de infraestructura y tecnología pesquera; baste una lectura de los Planes de Gobierno 2018-2022 en los cuales, reiteradamente se refuerza dicha idea de mejoramiento de las fuerzas productivas dadas ¨ las enormes potencialidades para desarrollar el sector pesquero¨ ( aunque hay dos excepciones de candidatos jóvenes que al menos matizan un par de ideas interesantes para nuestra realidad pesquera: ... visión de largo plazo, importancia social de la actividad a pequeña escala, recuperación de poblaciones de interés comercial, ...).
Retomando el hilo argumentativo del presente artículo, el primer elemento que pone en cuestión los alcances reales de esa creencia que explícitamente hace alusión a que ¨ hemos vivido de espaldas al mar¨, es la perenne presencia estatal apoyando la actividad pesquera. En efecto, desde su génesis como sector de actividad (década del 50), la intervención estatal en la pesca se canalizó por intermedio del Sistema Bancario Nacional, Juntas Rurales de Crédito y el Consejo de la Producción, instituciones que fueron pilares en la implementación del primer Plan Pesquero Nacional impulsado desde un Estado Intervencionista que buscaba ¨ formar propietarios en una actividad tan poco atractiva a los capitales individuales ¨ [1].
Ya en el transcurso de la década de los 80´s el sector pesquero, de nuevo, es fuertemente asistido económicamente desde el aparato estatal; ahora desde un estilo de desarrollo de apertura comercial (apertura de mercados) los incentivos al sector pesca cuyo fin era una diversificación de exportaciones no tradicionales y con ello, generación de divisas [2]:
Desde mediados de la década del 70, subsidios del estado hacia los exportadores de ¨frutos marinos¨: primero los Certificados de Incremento a las Exportaciones (CIEX), luego los Certificados de Abono Tributario (CAT´s).
Desde 1979 se apoya al sector pesca con combustible exonerado que representaba, en aquel entonces, el 75% del costo real; tanto ayer como hoy, dicho combustible ha estado expuesto a otros usos diferentes para los cuales fue creado: venta en estaciones de servicio localizadas en la GAM; reventa a dueños de Centros de Acopio e incluso, usos en actividades de narcotráfico.
Desde 1984 se exonera de impuestos a los equipos y materiales en pesca.
Además, en el campo de transferencia tecnológica hacia el sector pesquero ha sido recurrente en el tiempo:
Misión Técnica Española y Misión Técnica Taiwanesa a inicios de la década de los 80, ello en alianza con el INA-Puntarenas (Centro Náutico Pesquero). Los taiwaneses tuvieron un impacto de importancia mayor en transferencia de tecnología pesquera, primero hacia la pesca de palangre a pequeña escala (Línea taiwanesa para corvina en el Golfo de Nicoya) y en la pesca palangrera de mediana y avanzada escala en aguas abiertas en y fuera, de nuestro mar patrimonial (Línea long line para recursos pelágicos).
Incluso, en el periodo 1976-1983 se gestó un ambicioso proyecto cuyo objetivo buscaba la ¨modernización definitiva de la explotación pesquera costarricense¨ : un denominado Programa para el Desarrollo Pesquero fue financiado con 2 préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo; uno orientado hacia la pesca artesanal avanzada (55 embarcaciones en fibra de vidrio, más conocidos como Coopepez) e inversiones en infraestructura pesquera (Terminal Pesquera Cuajiniquil) y el otro, hacia la pesca industrial con la adquisición de 2 barcos cerqueros de atún de 1.200 TM de capacidad cada uno (CoopeAtún 1 y CoopeAtún 2) [2].
También en el transcurso de los años ochenta, algunos trabajos académicos dan cuenta que entre 1980 y 1990 habían en éste sector productivo, una treintena de instituciones estatales involucradas, de las cuales 13 eran Ministerios, 10 entes descentralizados y 6 operando en el sector cooperativo. Además, dan cuenta de una importante cantidad de organismos no gubernamentales de los cuales 17 eran internacionales y 4 nacionales, todos ellos desarrollando proyectos pesqueros y en su mayoría, teniendo al espacio laboral pesquero del Golfo de Nicoya la sede de sus intervenciones [3].
En los años 90, agréguese la presencia y asesoría técnica pesquera del gobierno Japonés (JICA); la incursión académica directa de la Universidad Nacional (grado y posgrado en Biología Marina) desde hace aproximadamente dos décadas. Además, desde hace un decenio en la Universidad de Costa Rica se imparte un posgrado en gestión y manejo de recursos marino costeros e incluso, en los años ochenta impartió la carrera de Pesquería y Náutica en su Recinto localizado en Puntarenas y poseía, una embarcación semi-industrial arrastrera (Searcher) que hacía de ¨buque escuela¨ .
Ahora bien, con todo ese despliegue de apoyo-asistencia-intervención sobre el sector pesquero cabe plantearse algunas preguntas que nos pueden ayudar a redimensionar esa creencia que hemos venido contra argumentando:
¿Cuáles han sido los supuestos, objetivos y enfoques de ese apoyo al sector pesquero?
¿Cuales han sido los frutos y beneficios para el país de esa intervención institucional?
¿Cuáles agentes interflotas se han apropiado mayoritariamente de esos incentivos estatales hacia el sector?
¿Cuales han sido los impactos sobre los ecosistemas marinos de esos apoyo institucionales al sector pesquero?
Creo que responder esas interrogantes nos lleva al corazón del asunto y dota sustento fáctico para replantear un calificativo más acorde con la realidad pesquera costarricense pues, por lo dicho hasta aquí, es bastante impreciso afirmar que en los 65 años de haberse articulado la pesca a la economía nacional se haya vivido de espaldas al mar.
A manera de cierre, en las entradas que faltan de esta saga del presente artículo, se irá sacando a flote los elementos asociados a esas 4 preguntas arriba consignadas....
Hasta entonces...
---Enero 30, 2018---
Imagenes:
Playa Río Claro de Pavones, Golfo Dulce. Embarcación de pesca a pequeña escala local ( pesca de recursos demersales).
Puerto Golfito, Golfo Dulce. Embarcación de pesca de mediana escala (pesca de recursos pelágicos).
Referencias:
[1] José Figueres Ferrer (1956): Cartas a un ciudadano. Editorial Costa Rica, San José.
[2] Elizondo Mora, Sergio. 2005: Pesca y procesos de trabajo: el caso de los pescadores de Isla caballo. Golfo de Nicoya. Costa Rica. Tesis de la Escuela de Antropología y Sociología-UCR. Ciudad Universitaria Rodrigo Facio. UCR.
[3] a) BERMÚDEZ Y PACHECO (1985): Perfil del sector Pesquero Costarricense. IICE/UCR. Informe N° 27. // b) ROY, DANIEL BRETON, Y & LÓPEZ-ESTRADA, E (1992): Proyectos de Desarrollo Pesquero: intervención y papel de las ciencias sociales. Université Laval, Québec, Canada.
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EL GOLFO DE NICOYA COMO ESCENARIO PESQUERO:ESTADO DE LIBRE ACCESO, SOBRE EXPLOTACIÓN Y PRECARIEDAD SOCIAL (3)
Serie: espacios marino-costeros
Crónica visual comentada de la problemática
En la primera entrega de esta serie Bitácora de Campo ha intentado mostrar la capital importancia relativa del Golfo de Nicoya en tanto escenario laboral pesquero a nivel nacional. El hecho que en las riberas e ínsulas de este ecosistema estuarino se localice alrededor de una treintena de comunidades en donde la actividad pesquera es la única fuente de ingresos hace patente su relevancia social.
Puntualizando aún más, en la segunda entrega se alertó que dado esa importancia del Golfo de Nicoya en términos socio laborales, este debería declararse en estado de emergencia nacional por el grave deterioro ambiental y el eminente colapso ecológico-económico en tanto espacio laboral pesquero. Los efectos de la explotación pesquera realizadas A LA LIBRE por los usufructuarios de este ecosistema estuarino han acelerado, en los últimos 20 años, el proceso de deterioro por sobre capacidad pesquera que inició en la década de los ochenta.
Estimaciones oficiales recientes dan cuenta que entre el 95% y 99% de la tecnología de pesquera utilizado en las faenas de captura en el golfo está fuera de la norma, ello por usos y modificaciones técnicas de los equipos de pesca cuyo resultado se traduce en capturas masivas. Tal es el caso, principalmente, de la pesca por arrastre artesanal de camarón carabalí que destruyen el fondo marino y fauna de acompañamiento asociada y, la pesca con trasmallo encerrador cuyo resultado es la matanza indiscriminada de corvinas en épocas de reproducción.
Las siguientes imágenes intentan dar una idea del lamentable panorama actual de las pesquerías del Golfo de Nicoya.
Nº1
Nº2
Nº3
Nº4
Pesca arrastrera artesanal y cotidianidad local. En algunas comunidades de la parte interna del golfo, la pesca utilizando rastras artesanales es una técnica de captura bastante generalizada dedse hace unos 15 años; mesas de descabezado de camarón carabalí y changos (rastras a pequeña escala) frente a los espacios domésticos son parte cotidiana del paisaje local (Imagenes 1, 2, 3 y 4); estás prácticas extractivas son un tipo de pesca más entre las otras.
Nótese en las imágenes la masacre de fauna acompañante del recurso meta ( camarón Carabalí), la cual al ¨no tener valor comercial ¨ es desechada (fauna de descarte): es la misma y lamentable historia de destrucción masiva realizada, a gran escala, por la flota arrastrera semi-industrial desde hace 60 y pico de años, de manera legal, a todo lo largo de nuestro mar territorial.
Nº5
Nº6
Nº7
Pesca de corvina mediante la técnica de trasmallo encerrador: estas prácticas son realizadas desde hace unos 10 años en la parte media del Golfo de Nicoya y técnicamente, las faenas son realizada de forma colectiva por varias unidades de pesca y se requiere tecnología de propulsión potente y un savoir-faire muy particular y especializado (ubicación por color del agua, olor y sonido de las agregaciones de corvina). En el golfo hay tres comunidades en las cuales estas práctica pesqueras son frecuentes entre sus pescadores; en total, actualmente son alrededor de 30 a 40 embarcaciones las que hacen pesca encerradora de corvina.
Nº8
Nº9
Pesca con malla inferior a las 3 pulgadas de luz: las comunidades de la parte interna del golfo, sobre todo las localizadas en cantones Guanacastecos, desde los años ochenta se volcaron laboralmente a la pesca artesanal de camarón con trasmallos de plástico.
Al inicio, se utilizaba malla 3.5 de plástico y pocos años después, el ente rector del sector pesca permitió legalmente y fomentó el uso de malla 3 pulgadas para la captura de camarón blanco el cual se proliferó a todo lo largo y ancho de la parte media e interna del golfo de Nicoya A LA LIBRE: pescadores con arraigo en el oficio pesquero de escama, hacendados ganaderos, comerciantes, residentes locales o foráneos, con licencia o sin ella, permisionarios ausentistas usufructuando 10-15 o más licencias, en fin, ese fue el inicio de la caótica situación actual de este espacio marino-costero.
Según relatos de aquellos protagonistas del inicio de la pesquería artesanal de camarón blanco, 12 unidades hacían 1 kilogramo [1], de ahí que comercialmente también se le conozca como camarón Jumbo. Con los años, las ¨mermas¨ en las capturas van haciendo su aparición y va llevando a los usufructuarios a progresivas modificaciones del armado de los paños camaroneros, mayor longitud y menor diámetro de luz de malla, principalmente: 2.90, 2.75, 2.50.
Al año 2012, cifras oficiales reportan que el 100% de los camarones capturados en el interior del golfo de Nicoya son juveniles y que, el rendimiento es de 44 unidades por kilogramo, tanto antes como después de la veda pesquera. Además, reportan que la mayoría del esfuerzo pesquero aplicado a lo interno del golfo es realizado con malla 2.50 [2].
Las imagenes 8 y 9 muestran un panorama que desde hace ya muchos años es recurrente en cualquier Centro de Acopio ( Recibidores) de las comunidades de la parte más interna del golfo de Nicoya: no solo el camarón blanco capturado es escaso y diminuto en tamaño, sino también, el poco pescado que se enmalla en el trasmallo, es ya de talla juvenil, es decir no ha alcanzado la talla media de madurez sexual que le permita dejar descendencia:
Desde hace muchos años, en la parte media e interna del golfo los desembarques están dominados por especies juveniles, fenómeno conocido en ciencias pesqueras como SOBRE PESCA EN EL CRECIMIENTO.
Nº 10
Parte media e interna del golfo y conflictos sociales latentes: si a pesquerías costarricenses nos referimos, de todo nuestro mar patrimonial la zona enfocada en la imagen anterior constituye, sin duda alguna, el área más crítica en términos ecológico-sociales.
En términos relativos, en esa zona se concentra alrededor del 75% de los pescadores a pequeña escala de Costa Rica. En esas comunidades, la actividad pesquera constituye el motor que mueve las economías locales; en la mayoría de los casos, la pesca es la única fuente de sustento de las unidades domésticas de estas comunidades ribereñas e insulares.
Ha sido ya dicho por Bitácora de Campo en anteriores entregas, pero va de nuevo:
La precariedad socioeconómica actual en las comunidades pesqueras del Golfo de Nicoya es tal que, ni las veda de pesca que se aplica desde hace 33 años, ni las otras medidas restrictivas formalizadas como normativa jurídica décadas atrás, tienen ya sentido práctico.
Ante el escenario de gravedad ecosistémica actual del golfo, la aplicación sobre el terreno de cualquier medida restrictiva por simple reacción (presiones de Contraloría o Sala Constitucional, enojos o caprichos de Casa Presidencial, u otras), es contraproducente y no hacen más que alimentar el conflicto social latente en este espacio laboral pesquero.
Acciones o reacciones D-E-S-A-R-T-I-C-U-L-A-D-A-S a un Plan Integral de Ordenamiento Pesquero para RECUPERAR el Golfo de Nicoya, cimentado en un Pacto Social con los usufructuarios, son ya inviables sobre el terreno, de ahí su contraproducencia.
Aplicar un programa de tallas mínimas para la zona media-interna del golfo, por ejemplo, prácticamente implicaría clausurar todos los Centros de Acopio localizados en esa zona (Imágenes 8 y 9).
Y… ¿La aplicación del control y vigilancia marítima? Por muchas razones, prácticas y jurídicas, es dilapidar recursos del erario (recursos públicos) o, en el mejor de los casos, ponerle el ingrediente de diversión a las faenas de los pescadores encerradores de corvina, tal y como lo muestra el vídeo arriba incrustado.
Dicho esto, ... ¿Responsables de esa inoperancia y consecuente caos ambiental y social del Golfo de Nicoya? ¿Hacia dónde apunta el dedo acusador? Ese será el tema de abordaremos en la próxima entrega...
Hay que plantear SOLUCIONES y, pronto. No obstante, por ignorancia o descaro, seguir señalando en la dirección equivocada a los responsable directos del colapso de las pesquerías del golfo es continuar dando vueltas en circulo sin llegar a ningún lado, como hasta ahora.
Al menos una buena noticia, para quienes somos optimistas. El actual jerarca de Incopesca por su historial académico-profesional no tendrá, como el anterior, que esperar a cuando va ya de salida para darse por enterado del caos pesquero en el Golfo de Nicoya y, pesquerías costarricense en general.
Hasta entonces.
--- Junio 22, 2018 ---
Imagenes:
@SergioElizondoMora: fotos de cosecha propia.
@BitácoradeCampo: las imagenes con esta insignia fueron facilitadas por informantes que me reservo el anonimato por razones obvias. Lo mismo aplica con el video incrustado en el presente post.
Mapas: cartografía de Francisco Núñez O, modificadas.
Referencias:
[1] Pescador de Puerto Níspero. Entrevista, 2014.
[2] INFORME DEL RESULTADO DE LA VEDA 2012, BASADO EN MUESTREOS BIOLÓGICOS REALIZADOS EN 7 COMUNIDADES DEL INTERIOR DEL GOLFO DE NICOYA. Documento Técnico No 15. INCOPESCA. Junio 2013.
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ESPACIO MARÍTIMO COSTARRICENSE Y EXPLOTACIÓN PESQUERA:¿REALMENTE HEMOS VIVIDO DE ESPALDAS AL MAR? Parte #7
Serie: espacios de uso pesquero en perspectiva histórica
Esta es la séptima entrega en la cual Bitácora de Campo da cuenta sobre la explotación pesquera costarricense en perspectiva sociohistórica.
Si eres de los que han venido dando seguimiento a esta saga de artículos y aún sigues creyendo en la ¨ inconmensurable existencia de recursos pesqueros inexplotados en nuestro mar patrimonial¨, es bastante probable que a partir de acá empieces a caer en cuenta que esa creencia no es más que un mito urbano.
En el articulo anterior se dejó planteado que fue la introducción de la red de enmalle (trasmallo) la innovación técnica que estuvo a la base de los aumentos de la productividad de las unidades de pesca de aquella flota pesquera artesanal de finales de los años setenta.
Al respecto, estimaciones sobre los desembarcos de pescado de esa flota artesanal [1] nos dan una idea de aquellos progresivos aumentos de las descargas de escama, que para entonces, eran desembarques casi exclusivamente de recursos de la familia de las corvinas (Sciaénidos):
En el periodo 1965-1972, los volúmenes descargados fluctuaron entre 650 y 750 toneladas anuales.
En el periodo 1973-1981, dichos desembarques de escama (pescado) crecieron a razón de 149 toneladas anuales en promedio.
Golfo de Nicoya en los años ochenta: a inicios de la década de los años ochenta el país experimentó una fuerte recesión económica y con ello, un aumento de la pobreza que alcanzó, en esa coyuntura de crisis, a un tercio de la población en estado extremo. Consecuencia de tal crisis económica y los problemas que causa en el sector agrario e industrial, hubo varios elementos que hacen concluir que la actividad pesquera hizo de válvula de escape para un contingente importante de mano de obra que en aquella coyuntura vuelca sus alternativas sobre las zonas costeras: el sector pesquero experimentó en ese contexto de recesión un importante crecimiento por la llegada de nuevos pescadores [2].
En efecto, según cifras oficial el número de pescadores a pequeña escala se duplicó en un periodo de tres años, pues pasa de 3.000 a 7.000 en el periodo 1980-1983 [3]; aumento del esfuerzo pesquero en el Golfo de Nicoya que fue facilitado por numerosos proyectos de desarrollo impulsados por ONGs y agencias internacionales, organismos que en su mayoría se apoyaron en la fórmula cooperativa. Aquel crecimiento súbito del sector pesquero le confirió una cierta visibilidad a la actividad pesquera a pequeña escala que resultó en lo siguiente [4]:
La creación de más de veinte cooperativas agrupadas en dos federaciones.
Entre 1980 y 1990 habían en el sector pesquero una treintena de instituciones estatales involucradas.
Además presencia de una importante cantidad de organismos no gubernamentales de los cuales 17 eran internacionales y 4 nacionales.
Las intervenciones de estas entidades externas arriba enunciadas, en su mayoría desarrollaron sus proyectos pesqueros teniendo al espacio laboral pesquero del Golfo de Nicoya la sede de sus acciones.
Haciendo alusión a aquel súbito inflamiento del número de pescadores y a las intervenciones institucionales que se le asocia, un equipo de antropólogos pesqueros canadienses que analizaron los proyectos de desarrollo pesquero en este periodo analizado, concluían [4]:
[...] existe poca o casi ninguna concertación entre éstas instituciones y no han dado mucha importancia a la ‘visión social’ de las dinámicas comunitarias, basándose en enfoques formalistas que privilegian el mejoramiento de los medios productivos y a veces la comercialización y manifestando una fe casi indestructible en la fórmula cooperativa [...] La inserción de ésta fuerza de trabajo en la actividad pesquera fue facilitada por la llegada súbita de capital exterior destinado al desarrollo nacional pero cuyos mecanismos de distribución, dentro de las cooperativas y las comunidades, subestimaron los efectos negativos de una concentración demasiado grande de productores en la región del Golfo de Nicoya, además de suponer que los conocimientos de los responsables estatales sobre el contextos comunitarios eran suficiente.
Hasta inicios de los años ochenta, la lancha era entonces un tipo de embarcación – junto a botes y cayucos – bastante generalizado entre los pescadores porteños que faenaban en el golfo de Nicoya. No obstante, la inyección de capital exterior que buscaba alternativas de mayor diversificación productiva del sector pesquero a pequeña escala, trajo aparejada transformaciones en los usos tecnológicos en las aguas del Golfo de Nicoya, éstas con importantísimas consecuencias en las pesquerías llamadas artesanales [2]:
1) Se introduce y fomenta masivamente la red de enmalle de plástico de 3½ para la captura de un nuevo recurso meta para los pescadores a pequeña escala del Golfo de Nicoya: el camarón blanco.
2) Y en ese escenario de generalización del uso del trasmallo de plástico para la captura de camarón es cuando la embarcación tipo Panga hizo su aparición en el golfo de Nicoya.
En cuanto a la red de enmalle, previo a los años 80 el trasmallo para captura de pescado (red agallera) era ya un arte de captura protagonista en las faenas de trabajo pesquero pues como técnica de captura, esta fue introducida en el golfo de Nicoya en la década de 1970 (en diámetros 8, 6, 4 pulgadas de luz de la malla); claro, para entonces estaban construida de polietileno (nylon) y no en mono-filamento (plástico) lo cual constituye una diferencia técnica importante en términos extractivos.
Y por su parte, la Panga es un diseño de embarcación propulsada por un motor fuera de borda que se introdujo al Golfo de Nicoya pensada para faenar en la captura del camarón blanco pues las pesadas y lentas lanchas con motor centro no resultaban funcionales para las prácticas trasmalleras de camarón. Los primeros modelos de pangas fueron construidas con láminas de plywod marino y con el tiempo, el diseño fue experimentando transformaciones en cuanto a los materiales utilizados en su construcción y actualmente, la fibra de vidrio es el material en que estás construidas. Desde su aparición su protagonismo es tal que actualmente es la embarcación de uso más generalizado en las faenas de trabajo pesquero a pequeña escala a todo lo largo de litoral Pacífico costarricense.
En fin, tanto el trasmallo de plástico como la embarcación tipo panga con motor fuera de borda son las dos innovaciones tecnológicas que en la década de los ochenta fueron incorporadas por los pescadores del Golfo de Nicoya para la explotación de camarón blanco.
En ese contexto de incursión de nuevos pescadores es como se gesta lo que a partir de entonces se denomina la pesquería artesanal de camarón blanco, que no es otra cosa que la explotación de camarón blanco utilizando el trasmallo como técnica de captura y que oficialmente para referirse a ella, se hace en términos de flota camaronera artesanal, ello para anteponerla a la flota camaronera semi-industrial.
¿Y cuál fue la tendencia de la flota pesquera a pequeña escala en esa época de apogeo de la explotación de camarón blanco? El comportamiento fue de abrupto crecimiento:
Oficialmente (licencias emitidas) el número de las unidades pesqueras artesanales más que se quintuplicó entre el año 1981 y 1987 pues de medio millar, pasó a 2.707 embarcaciones en ese breve lapso de tiempo [2].
Ahora bien, a corto, mediano y largo plazo de ese súbito aumento del esfuerzo pesquero ... ¿Cuáles fueron los impactos más visibles sobre el golfo de Nicoya en tanto espacio laboral pesquero?
Varias fueron las secuelas, incluido el colapso operacional del ente estatal a cargo del sector pesca que deviene incapaz de la gestión y manejo de escenarios de rendimientos decreciente de las pesquerías costeras que en los años ochentas inician su declive, temas que abordaremos en las próximas entregas de Bitácora de Campo.
Hasta entonces.
---Abril 24, 2018---
Imagenes:
1. Croquis del golfo de Nicoya.
2. Pescador de Puerto Níspero (Golfo de Nicoya) en faena de reparación de trasmallo (de plástico).
3. Pangas Trasmalleras. Embarcadero de Emplazamiento Familiar Los Mucos. Playa Coronado, Isla Caballo.
Referencias:
[1] Producción Pesquera del Golfo de Nicoya. Dirección Regional de Recursos Pesqueros, MAG. Madrigal, E. En memorias del primer seminario sobre la problemática pesquera en Costa Rica. Puntarenas, 1989.
[2] Pesca y procesos de trabajo: el caso de los pescadores de Isla Caballo. Golfo de Nicoya. Costa Rica. Elizondo, M. Sergio. Tesis de Grado de la Escuela de Antropología y Sociología. Universidad de Costa Rica. 2005.
[3] Paysannerie et dynamique interne de la maisonnée dans une communauté côtière du Costa Rica: à propos du phénomène de différenciation sociale. Houde, E. : M. A., Université de Laval. Québec, Canada.1992.
[4] Proyectos de Desarrollo Pesquero: intervención y papel de las ciencias sociales. Breton, Yvan; López-Estrada, Eduardo & Roy, Daniel. Université Laval, Québec, Canada. 1992.
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En el tema de las pesquerías si es urgente implementar restauraciones recuperaciones importantes cuanto antes... Pero en temas pesqueros... ¿Seguirá el Presidente recién electo tontiando tal y como lo ha venido haciendo por 4 años el saliente? Ojalá la Virgencita del Carmen, Patrona de los pescadores, así no lo quiera...
Desembarques de camarón y otras especies con valor comercial realizado por Flota Arrastrera Semiindustrial. Periodo 2003-2013
Infogram
…
ESPACIO MARÍTIMO COSTARRICENSE Y EXPLOTACIÓN PESQUERA ¿REALMENTE HEMOS VIVIDO DE ESPALDAS AL MAR? PARTE #5
[…] 1. PESCA COSTARRICENSE DE RECURSO BENTO-DEMERSALES: CRUSTÁCEOS Y PECES DE INTERÉS COMERCIAL […]
En la anterior entrada para darle mayor fuerza didáctica a la exposición se ha puesto la explotación pesquera comercial costarricense en un marco diacrónico, clasificando a los recursos marino pesqueros en dos grandes grupos: especies bento-demersales ( permutan en, o cerca del fondo marino) y especies pelágicas (habitan-desplazan en aguas medias y cerca de la superficie); clasificación que facilita distinguir las formas de explotación-extracción de los recursos (tecnología pesquera), los impactos diferenciados socio ecológicos interflotas así como identificar a los actores sociales vinculados a cada una de las flotas pesqueras.
Ya ha sido planteado que en sus 65 años de existencia, la flota semiindustrial arrastrera progresivamente ha venido devastando ecológicamente sus espacios de trabajo pesquero (caladeros de pesca), tendencia en el tiempo que ha sido espacialmente expansiva de lo somero hacia lo profundo de nuestro mar patrimonial y actualmente, es esta una flota colapsada por extinción de la rentabilidad: de la flota de 77 barcos arrastreros que operaban a finales los años ochenta, al año 2004 quedaban en operación solo por 42 unidades arrastreras y para el año 2013, ya únicamente quedaban 26 barcos arrastreros operando; o sea, en un periodo de 25 años auto eliminó 2 tercios de sus unidades pesqueras por arrastre.
Llevando ese dato al plano económico y socio laboral, ello implicó el cierre de la mayoría de las empresas procesadoras y exportadoras de camarón y en general, el desplazamiento de fuerza laboral hacia otros sectores de ocupación, tanto dentro como hacia fuera del sector pesca. Al respecto, si dentro de la institucionalidad pesquera costarricense no existen siquiera análisis históricos sobre los desembarques interflotas, creo difícil que existan estudios que hayan documentado las implicaciones sociolaborales de la dinámica de operación de la flota semiindustrial arrastrera costarricense.
Según leyendas porteñas, otrora los armadores arrastreros se jactaban de quitar-poner funcionarios en las oficinas de la institucionalidad pesquera y que además, a lo interno del gremio el escuchar de regulaciones a los barcos arrastreros siempre fue considerado ¨una mala palabra¨; mucho de cierto ha de haber pues, recomendaciones técnicas y científicas para llevar ¨al suave¨ esta pesquería semiindustrial abunda en nuestro medio.
En síntesis, este es el balance y las perspectivas de la flota semiindustrial arrastrera:
A) Actualmente, los recursos meta de los barcos arrastreros están sobre-explotados y económicamente es una flota pesquera que desde hace muchos años ¨raspa la olla¨ (sus caladeros de camarón) y en abierta competencia asimétrica, despoja a la flota pesquera a pequeña escala de sus recursos meta (pescado). La pesquería semiindustrial de camarón es decadente desde la segunda mitad de la década de los años ochenta por una progresiva extinción de la renta auto infringida dada la voracidad autodestructiva de su lógica extractiva. De no ser ya por el combustible exonerado al sector pesca y que directamente dirigen su gran capacidad pesquera hacia el recurso escama con valor comercial de aguas de media y somera profundidad, los barcos arrastreros hoy en operación estarían amarrados en muelle.
Al año 2003, en la composición del desembarque total de la flota arrastrera semiindustrial la relación del peso relativo de camarón frente a pescado era alrededor de 70/30. Sin embargo, esa relación va cambiando de sentido conforme avanza esa década: al año 2012 ya el pescado y otras especies comerciales representan el 61,5% de las descargas oficiales de la flota arrastrera.
B) Dado la declaratoria de inconstitucionalidad de la pesca de arrastre (junio 2013) y la incapacidad institucional costarricense de poder hacer de ella una práctica ecológica sostenible, aún queda esperar dos escenarios posibles: uno, la legalidad o no de la reciente iniciativa de la Administración Solís de otorgar nuevas licencias arrastreras; dos, esperar que prescriban las 26 licencias vigentes, las cuales en el año 2019 estarían caducando en su totalidad.
C) Del segundo escenario se abriría una ventana de oportunidad para, en un futuro inmediato, implementar programas de investigación para establecer una línea base con fundamento científico-pesquero sobre la estructura-composición y el estado actual del lecho marino -y recursos asociados- a todo lo largo y ancho de nuestro mar territorial para así, con datos realistas, fundamentar el dónde, el cómo, el cuándo, el cuántos y demás estipulaciones de manejo necesarios para, a mediano plazo, planificar una eventual explotación mecanizada de camarón en aguas de mediana y alta profundidad.
— MARZO 11, 2018—
Imagenes:
Desembarques de camarón y fauna acompañante con valor comercial realizados por la flota arrastrera semiindustrial costarricense. Periodo 2003-2012.
Barcos arrastreros semiindustriales. Estero de Puntarenas. 2018.
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PESQUERÍAS COMERCIALES Y ESPACIOS DE USO EN LOS AÑOS SETENTA: EL CASO DE LA MENTADA FLOTA ARTESANAL
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Pesquerías costarricense según Informe del Estado de la Nación 2016
Bitácora de Campo, en su misión de difundir información relevante sobre las pesquerías costarricenses, les comparte en esta ocasión los contenidos del 22º Informe del Estado de la Nación en Desarrollo Sostenible publicado en noviembre 2016.
Nota: en esta entrada se hace una transcripción literal de los contenidos y la fuente bibliográfica se consigna más abajo.
En cuanto a los recursos marino-costeros, desde hace varios años se vienen creando herramientas formales para su protección, pero hay evidencias de que persiste la sobreexplotación pesquera y que ello amenaza la biodiversidad marina. En 2015 se emitió el decreto 39195-MAG-Incopesca-Minae-MTSS, que establece la aplicación de directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en pequeña escala, adoptadas y ratificadas por la FAO, como complemento de las disposiciones incluidas en el Código de Conducta para la Pesca Responsable (Corrales, 2016b).
También se comenzó a implementar el decreto 38681-MAG-Minae, que instaura medidas para regular la captura de atún y especies afines en la zona económica exclusiva del océano Pacífico costarricense (E: Meneses, 2016). Además, inició un proceso de diálogo para la elaboración de una política nacional sobre el aprovecha-miento sostenible del camarón (tema que fue motivo de algunas críticas y que se analiza en Cabrera, 2016).
Varios estudios brindan información sobre las presiones que sufre la biodiversi- dad marina de uso comercial. En primer lugar, la Comisión Científico Técnica (CCT) del Incopesca –constituida en 2015- emitió un pronunciamiento sobre la pesquería de sardina del complejo Opisthonema en el océano Pacífico, en el cual señala que, pese a la amplia investigación científica realizada, la extracción muestra una disminución progresiva desde 1975 (CCT, 2015b).
Entre sus conclusiones indica que ninguna de las vedas aplicadas por el Incopesca ha protegido la población de este grupo de especies, ni ha tomado en cuenta su distribución espacial en el momento de la reproducción; que la sobreexplotación del recurso afecta la pesca artesanal y que no existe control, ni se lleva registro de la captura incidental que ocurre en la pesquería de sardina, pese a que así lo ordena la Ley de Pesca y Acuicultura (no 8436).
Adicionalmente, la CCT efectuó un examen sobre las implicaciones de las vedas establecidas en el golfo de Nicoya en el período 2003-2015 (pronuncia- miento CCT 12-2015) y determinó que estas no han logrado sus objetivos, es decir, no resguardan las etapas más vulnerables del ciclo vital de las especies, no promueven la recuperación del recurso ni generan la compensación económica que podrían obtener los pescadores por la regeneración de las poblaciones. Los resultados además muestran que las especies que conforman las capturas han aumentado o disminuido su composición de forma alarmante; se desconocen las implicaciones que ello puede ocasionar en el ecosistema, ni en la cadena alimenticia (CCT, 2015a; Corrales, 2016b).
Por último, según el estudio Caracterización socioeconómica del sector de pesca de arrastre semi-industrial de camarón en el Pacífico Central costarricense, desde 2007 la captura de camarón en la flota semiindustrial exhibe una tasa de decrecimiento anual de 11% y una reducción acumulada de 45% en el periodo 2007-2013.
En materia socioeconómica se encontró que las personas que trabajan como peladoras de camarón ganan 37 veces menos que los dueños de las licencias para pesca de arrastre semiindustrial; además trabajan en la informalidad, de manera temporal y sin cumplimiento del salario mínimo (Mar Viva y UNA, 2016).
En cuanto al tiburón, aparte de la reducción de algunas poblaciones (Sphyrna lewini y Carcharhinus falciformis), un estudio reciente determinó que su consumo es peligroso para la salud publica.
Fuente: Programa Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible (Costa Rica) Vigesimosegundo Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible/PEN-CONARE.–22 edición. –San José C.R : PEN 2016 432 páginas.
¿Aprovechamiento sostenible de la pesca arrastera?
Insumos para su discusión de viabilidad/inviabilidad política de un proyecto de ley
Tres representantes defensores del mentado proyecto y un diputado que lo adversa discuten al respecto.
A continuación les dejo un vídeo de la discusión política (no técnica-científica) del Proyecto de Ley para su lectura y estudio.
Además, en ente enlace puede descargar el Proyecto de Ley.
¿ Demuestra el Proyecto en la PRÁCTICA que la pesca arrastrera en Costa Rica se puede hacer de manera sostenible o es una simple una carta de buenas Intensiones teóricas de pretendida sostenibilidad de la pesca arrastrera?
La discusión del vídeo da pistas del peso de las argumentaciones de ambas partes respecto a la pregunta que hemos planteado líneas antes...