Es en el frÃo octubre, cuando descubro y no por dependencia sino porque sé que ese chocolate calientito sabe mejor si miro en tus ojitos y sonrÃes mientras te escucho hablar sobre la guerra del opio y la cascada de la inflamación; la paz que transmites es surreal, pese a que eres más renacentista y, tu aura, ahora tan verde, choca con el amarillo que irradio, sobretodo cuando te pienso; palomitas y cervezas, y la sensación de estar por estar y pese al ruido allá afuera, mi refugio protector, desfibrilador emocional, perrito librepensador, domingo astromántico, amina cardÃaca, anestesia ante el mundo, mi analgesia personal...
Clara Ajc










