Ya es de madrugada y después de mucho tiempo he vuelto a escribir algo. Me encuentro feliz...pero un poquito o tal vez muy, confundida. Creo que mi corazón no sabe que hacer, y mi capacidad de tomar decisiones no le ayuda mucho. Al niño de las cejas más lindas lo quiero un montón...pero ya no lo pienso tanto como antes porque el niño de los ojos bonitos me hace reír tanto, que lo olvido todo y lo empiezo a querer cada vez más. Mis manitos ya no tiemblan tanto, he dejado los malos sueños, la planta de los pies me duele igual, ya no se caen tanto mis pestañas, y me gusta aún más el limón con sal.














