- JĂŒrgen von der Wense en el bosque Kaufungen, Hesse Norte, Alemania, alrededor de 1953. FotografĂa del archivo de Heddy Esche.

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- JĂŒrgen von der Wense en el bosque Kaufungen, Hesse Norte, Alemania, alrededor de 1953. FotografĂa del archivo de Heddy Esche.

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Los paseos y sus flores.
Los paseos y sus paisajes.
âą Pio Baroja paseando por el Retiro, Madrid, 1950. FotografĂa de Nicolas MullerÂ
Marino GĂłmez Santos , entrevista a PĂo Baroja en junio de 1953:  «Tenemos que visitar a don PĂo Baroja, y no sabemos concretamente si lo encontraremos en casa. El novelista pensaba salir a pasear por El Retiro en cuanto mejorase el tiempo, y esta mañana de junio estĂĄ ardiendo de sol por los cuatro costados. La calle de Ruiz de AlarcĂłn es pacĂfica y sombrĂa, como si perteneciese a otro meridiano. SubĂ las escaleras de la casa del novelista. LleguĂ© al cuarto piso y llamĂ© en la puerta de la izquierda. No contestaba nadie, y volvĂ a llamar. ApliquĂ© el oĂdo a la madera de la puerta. No se oĂa nada. Unos pasos pausados, con el rumor de quien arrastra una alfombra. Ruido de cerrojos tremendos, de convento o de almacĂ©n de tejidos. Baroja aparece en la puerta con su aire de leĂłn manso, vestido con gabardina. â ÂĄHola, hola! Pase usted.
Ahora, en verano, el novelista recibe en el despacho-biblioteca, que estĂĄ al lado de la puerta y no describo para no incurrir en el âdescubrimientoâ de la casa de don PĂo, que ya el lector conoce por las repetidas descripciones de los jĂłvenes periodistas. Porque estĂĄ comprobado que lo primero que hace un chico cuando viene de su pueblo es ir al CafĂ© GijĂłn, y luego a casa de don PĂo Baroja para hacerle una entrevista, en la que dice invariablemente que don PĂo usa boina y manta a cuadros.
 El novelista se tumba en el sofĂĄ, a la derecha de la puerta. â ÂĄQuĂ© demonio! ÂĄDebe de hacer un calor verdaderamente terrible! Y eso que esta casa es asĂ como bastante fresca, y estĂĄ todo cerrado, y uno ya no anda con tanta fibra como para sentir calor.
 â ÂĄPues sĂ que hace calor, don PĂo! Yo creĂ que no le iba a encontrar a usted en casa, porque me suponĂa que estarĂa paseando por el Retiro. âÂĄCa! no salgo de casa. Con el calor estornudo y me constipo con facilidad; y con el frĂo me constipo tambiĂ©n. Ya se ve que estĂĄ uno para estar en casa encerrado, como un conejo sumiso ÂĄPchs! AdemĂĄs, que ya todo le da a uno lo mismo. Yo creo que de joven, y tambiĂ©n de viejo, anduve lo que tenĂa que andar; huroneĂ© los lugares que me entusiasmaban, como los barrios bajos de Madrid y de ParĂsâŠÂ»
Untitled, 1930âs,
âą Ladislav Rozman

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Marcus Davies, flaneur on the south bank, 2001
EN LA GARRIGA
Vagué en el olvido del valle entre tamariscos floridos, y robles hinchados de agallas;
vagué en desolada garriga, donde entre marchito follaje despuntaba azul la violeta;
vagué por hondón solitario, viendo al carbonero del pino bufar sus gruñidos pequeños y argentinos.
Ora me siento solo, invisible, entre breña y fraga: la tarde no destempla un grito ni un vuelo.
Me siento invisible, en la umbrĂa; mas de la curruca las notas por la muda selva resuenan.
Y allå en las secretas sombras donde estoy sentado invisible, con su voz de flauta repite: «¥Que te veo!».
*
NELLA MACCHIA
Errai nellâoblĂŹo della valle tra ciuffi di stipe fiorite, tra quercie rigonfie di galle;
errai nella macchia piĂč sola, per dove tra foglie marcite spuntava lâazzurra viola;
errai per i botri solinghi: la cincia vedeva dai pini: sbuffava i suoi piccoli ringhi argentini.
Io siedo invisibile e solo tra monti e foreste: la sera non freme dâun grido, dâun volo.
Io siedo invisibile e fosco; ma un cantico di capinera si leva dal tacito bosco.
E il cantico allâombre segrete per dove invisibile io siedo, con voce di flauto ripete, Io ti vedo!
Giovanni Pascoli
di-versión©ochoislas