Minutos antes de partir quiero que sepan que últimamente no la he pasando del todo bien y... puede que eso no esté tan mal porque a todos nos pasa que alguna vez nos sentimos abajo, hasta lo profundo. Dejamos que las luces se apaguen por tanto tiempo que después al estar arriba lastiman hasta dejarnos ciegos.
Querido todo el mundo, sepan que minutos antes de partir les hecho tanto de menos, pues hace mucho ya no están aquí y desde entonces me siento tan solo. Son afortunados, les dejo todas mis cosas junto a las que ustedes me dieron, no quiero ni puedo cargar con tanto y ya no necesito nada.
Antes de irme me he preguntado ¿A dónde ir para no estar conmigo? Porque en el camino me he perdido y le he perdido el hilo a lo que sea que en algún momento le encontraba sentido. Por eso estoy sentado en la costa de mi pequeño lugar, en donde la brisa me sabe a sal y las olas me suenan a la inmensidad de este profundo e imponente golfo que se pierde a lo lejos en el horizonte, con aguas ligeras, pero tambien tan violentas que parecen que intentan romper la arena.
Minutos antes de irme he caminado en reversa, y me he sentido un poco arrepentido de no haber hecho lo que alguna vez quise hacer con tantas ganas, de dejar ir muchas primeras veces, puede que me hubieran hecho querer quedarme. Aunque también con ellas deje ir miles de cosas que hieren, duelen y matan. Así que al final no perdí nada.
Vallase a saber la causa que me empuja a dejar este lugar, son tantas razones y la vez ninguna, es mucho dolor y a la vez poco, pero cuando cierro los ojos se que todo me resulta insuficiente o nada me sostiene tan fuerte. Me facina lo misterioso e intranquilo que promete ser lo que hay más allá de donde alcanzo a ver cuando apunto hacia el este, aparenta que no hay más que kilómetros y kilómetros de agua, agua que parece que no fluye, aunque el mar nunca vuelve a ser el mismo.
Dicen que la sal duele en las heridas, pero por raro que suene creo que tarde que temprano va a curar las mías, pues por fin luego de tanto mirar lo inmenso que es el mar siento que puedo correr para saltar en su profundidad. Justo ahora deseo caer lentamente, tan lento hasta sentir que vuelo y fluyo con la corriente en lugar de ir toda una vida en la dirección opuesta.
Aunque parezca imposible, se siente como si me volviera fuego debajo, muy debajo, cada vez más en el fondo, como si por fin las llamas en mi interior tuvieran un buen motivo para arder, porque partir arde, arde dentro, en todo el cuerpo y de un momento a otro puedo ver lo oscuro que es el universo y lo negro que se ve aquí en lo profundo.
Minutos antes de partir quiero escribir que ojalá el mar se trague mis penas para que los malos sentimientos se hundan y se ahoguen, así como me hundo y me ahogo yo en él.
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