A pesar del caos que era Times Square, Taemin estaba teniendo el mejor momento de su vida. Tenía a los mejores amigos que alguien pudiera pedir, buena salud, una carrera por delante, pero lo más importante, tenía al muchacho más bonito del mundo a su lado. Aunque más alto y, claramente, más maduro, Cheol parecía lo más inocente bajo las luces de los espectaculares y alguno que otro fuego artificial.
Después de la cuenta regresiva, y un prolongado abrazo entre Suyeong y Bosung, el rubio se acercó a donde el menor. Le tomó de la cintura, se alzó un poco en la punta de sus pies, y le besó con decisión. Era el inicio de un nuevo año y pensaba llevarlo con el pie derecho.