Still | One shot | Wigetta
~Para entrar en ambiente~
No creí toparme contigo en esa fiesta. No creí que Rubén consiguiera tu contacto; me pregunto si le fue difícil conseguirlo.
Te veo entrar por la puerta, Rubén te saluda eufóricamente seguido de Miguel. Tus ojos se siguen haciendo más pequeños cuando sonríes, me sigue gustando. Dejas tu abrigo en el pequeño sofá a lado de la puerta. Yo te observo desde la mesa de aperitivos y bebidas con Lana a un lado mío diciendo no sé qué cosa mientras acariciaba su vientre ya bastante abultado. Ella me mira pero yo no te quito los ojos de encima, no te has dado cuenta; Lana sigue mi mirada y se queda callada cuando te ve.
-Oh my God, he came!- se va de mi lado y se acerca a ti. Te sorprendes de verla a ella y a su panza, después de abrazarla y acariciar su panza ambos voltean en dirección mía, tu risa se esfuma por unos segundos y se transforma en una media sonrisa. Me saludas desde lejos, respondo haciendo un ademán con la cabeza.
Lana regresa conmigo sin ti, me dice que saludará al resto. Eso supuse. Borja llega y Lana le informa que estás aquí, ambos se van a buscarte. Yo me quedo en mi lugar, con una nueva botella de cerveza.
-Hey, ¿ya saludaste a Guille?- Alejandro se acerca a tomar más bocadillos de la mesa.
-No, todavía no- se detiene y me voltea a ver.
-No creíste que viniera, ¿verdad?- No contesto –deberías platicar con él- se va.
Si, tal vez debería platicar contigo. Tal vez.
[…] Llegaste hace un par de horas y ya no supe nada de ti. Decido salir al balcón a fumarme un cigarrillo. Afuera hace frío, me arrepiento 5 minutos después, pero no quería volver adentro. Miro al horizonte, las luces de la ciudad siempre me han llamado la atención.
Escucho que abren la puerta corrediza detrás de mí, después de una pausa se vuelva cerrar. Puedo sentirte desde aquí, parece que sigue costándote hablar con las personas.
-Hola- finalmente dices, tu voz se hizo incluso un poco más gruesa, más madura. No creí que fuera posible.
-Hola- te acercas a la orilla conmigo y también te recargas en la barandilla.
-¿Me das uno?- te volteo a ver, sigues tan perfecto, con esas mejillas rosadas y abultadas. Te ves mayor, un poco gastado. Te paso la caja de cigarros.
-No sabía que fumabas- suelto el humo que había inalado antes.
-Yo tampoco sabía que fumabas- el encendedor te da batalla por la corriente de aire, te ayudo a taparlo un poco –Gracias- tomo la cajetilla de nuevo y la guardo.
Nos quedamos algunos pocos minutos en silencio. No era un silencio incómodo, los silencios contigo nunca eran incómodos. La luna sale de entre las nubes, ambos volteamos a verla: luna llena. Bajo la mirada.
-¿Todo bien?- volteas a verme, pero no contesto -¿Samuel?
-Si, todo bien- no me quitas la vista, sigues notando cuando miento.
-¿Me puedes voltear a ver?- te obedezco, sin dudarlo –Sé que nada ha estado bien; para mí tampoco lo ha estado.
-Parecías muy convencido cuando te fuiste- hasta para mí fue un golpe bajo –lo siento.
-No tienes porqué, después de todo, fui yo el que se fue- tiras la colilla de cigarro al suelo y la pisas, yo te imito.
-¿Quieres volver adentro?- lo piensas un poco.
-No- lo dices con calma –vine por ti- tardo en contestar, enciendo otro cigarrillo.
-Por mi- afirmo.
-Si, por ti- en ningún momento me quitas la mirada –¿recuerdas… aquella vez? La primera vez que nos mudamos juntos.
-¿Cómo la olvidaría?
-Estaba nervioso… justo como me siento ahora- alguien abre la puerta.
-Hey, chavales, ya todos están por irse, ¿se van a quedar?- ambos negamos con la cabeza -Guille, ¿tienes dónde quedarte?- te interrumpo antes de que contestes.
-Si, le ofrecí quedarse en mi casa- me volteas a ver, sorprendido.
-Perfecto, entonces vámonos, dijiste que me llevarías a mi casa.
Nos vamos, nunca te opusiste a mi oferta.
[...] Después de dejar a Frank en su casa llegamos a la mía, aparco el coche y bajamos. No has dicho ni una palabra, sé lo que piensas.
-Sigues viviendo aquí…- dices pasando la puerta principal –todo sigue igual…- dejo las llaves en la mesa para café de la estancia, me quito el abrigo y lo aviento a tomar por saco, me imitas pero tú lo dejas en el perchero.
-No iba a sacar tus cosas- voy a la habitación a cambiarme, no pasas después de darle una vuelta a la casa –tu ropa sigue donde mismo.
-No tenías que dejar todo…- no aguanto.
-Si, si tenía que. No me podía ni puedo deshacer de tus cosas, es lo que me quedó de ti, sería como si te botara…- me siento al borde de la cama y oculto la cara en mis manos, parece que estoy a punto de llorar. Te sientas a mi lado.
-No lo hagas, no de nuevo. Sé que pasaste noches así, pero hoy no te quiero ver así. Quiero recordarte feliz, como cuando estábamos juntos- me quitas las manos de la cara.
-Te irás de nuevo- confirmé.
-Sabes que no puedo quedarme- una lágrima recorre mi mejilla. Te abrazo y me correspondes. Te aparto lo suficiente para tomar tu rostro entre mis manos y ver cada facción tuya.
-Al menos deja tener un recuerdo reciente tuyo. No es lo mismo que tengas 22 a que tengas 34- Te quedas quieto, parece que haces lo mismo.
En un punto nuestras miradas se cruzan y ninguno la aparta. Sabes lo que haré y te adelantas. Siento tus labios encajando perfectamente en los míos, como antes, como era siempre. No hay lujuria, no hay deseo, solo amor.
Por un momento regreso en el tiempo, nuestro primer beso, la primer noche juntos, la mudanza. Tu 22 y yo 26, felices. El tiempo nos hizo un poco amargos, todo era mejor cuando éramos más jóvenes, todo era mejor cuando estabas tú.
Te separas pero mantienes nuestras frentes unidas, ambos con los ojos cerrados. Sé las respuestas, pero necesito que me lo digas.
-¿Te quedas la noche?- te ruego, no respondes, te abrazo de nuevo. Después de unos minutos te separas. Sentí el adiós en tus brazos.
-Es hora- te levantas de la cama, no te suelto la mano, te detienes.
-Porfavor…- las lágrimas brotan de nuevo –No me hagas esto de nuevo…
-No depende de mi- también lloras –recuerda que te amo, Samuel, nunca lo olvides. Siempre estaré aquí contigo.
-Porfavor…- te ruego de nuevo, te sueltas de mi agarre. Me volteas a ver y sonríes –Te amo…
Te das la vuelta y sales de la habitación, segundos después escucho la puerta principal. Me levanto de golpe y salgo corriendo, abro la puerta principal y… despierto.
[…] Después de dejar a las niñas en el instituto voy a la florería. Escojo el ramo de flores más bonito y regreso a la casa. Me dirijo al final del pasillo, donde está tu foto sobre una pequeña mesa de madera. Quito las flores viejas y las reemplazo con las nuevas. Limpio tu portarretratos y alrededor. Me siento en el piso a lado de la mesa.
-Anoche soñé contigo…
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asdfghjklñ holi c:
omg no tienen ni idea de cuánto extrañaba escribir y al ship T.T no tener que ausentarme de nuevo :c Pues aquí les dejo el primer one shot del 2016. Me inspiró mucho la canción When we where young de Adele (es por el momento mi canción favorita :P) Y pues sí. Espero que nadie haya escrito algo igual antes porque parecerá plagio D: Y si es así le pido a la persona que lo escribió que me mande un ask para saber que onda :P
Recuerden: Dudas, comentarios, sugerencias, quejas y esas cositas por ask z4










