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Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
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Welcome to Feéria...
A magical dimension at the center of the universe, where mythical creatures live in harmony.
The kingdom of Feéria is divided into its capital and its subkingdoms:
*Aquarium: the undersea kingdom inhabited by mermaids.
*Cumulus: the kingdom between the clouds ruled by giants.
*Oniros: home of the Banshees.
*Golden Forest: where fairies and gnomes hide.
*The Plains of Dreams: inhabited by the old and charitable Wizard, Magnus with his longtime friend, Onof, his talking black cat.
everything is beautiful and full of life!
until he arrive...
❲🗝...❳ 𝔗𝔥𝔢 𝔩𝔦𝔱𝔱𝔩𝔢 𝔬𝔫𝔦𝔯𝔬
The dream
As the 1-year anniversary of UkeLayla's premiere draws near, we are excited to share some of the laurels we have acquired from our film festival circuit in the last year!
Thank you to all of the film festivals that brought UkeLayla their screens and to their audiences' hearts!

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Gracias por comprar oniros 1 y 2!! 😊😊😊😊 me encantaron!! @ravennist Evento Isseiki Guayaquil #chihiro #ghiblismovie #cosplayer #manga #mangaecuatoriano #isseiki #oniros2 #oniros #mangaoniros #guayaquil #japon #ilustradoraecuatoriana
art work / Eter Kitnemuk
photograpy / Steven Meisel
De otra forma
Desde que me divorcié… del abecedario, soy otra; ahora pinto en las mañanas. Ayer amanecí amarilla, hoy un poco rosa, verde y hasta anaranjada. Amo el milagro de que los colores no se me vuelvan palabras, pues todo lo impalabrado me ayuda a descansar del ruido lógico de las cosas. Descanso, al fin descanso, de ti, de la fogosidad de tus palabras y de ese diccionario onírico que llevabas bajo el brazo el día que te vi por primera vez.
Para la Inés de aquél entonces era impensable dejar pasar la oportunidad de enamorarse de un psicoanalista. ¿Cómo evitarlo? Eras simplemente mi fantasía erótica-académica, vuelta carne, sangre, pelo y hueso. Recuerdo lo mucho que te emocionaste cuando te dije que tenía dos años, o más, llevando un diario de sueños. También recuerdo todo lo que insististe para que te dejara leerlo. Llegamos a un acuerdo, leerías solo uno, y lo escogerías al azar. La primera vez que te vi leerme, no pude evitarlo, se me calentaron los sueños. Simplemente no podía creer que alguien fuese capaz de sentir tanto interés por las quimeras oníricas que se me formaban en la cabeza cuando dormía. Entonces fue cuando decidí dejarte leer todos mis sueños.
Después que tus ojos pasaron por mis páginas, confirmé que todo tenía sentido, las águilas, los asnos, los camaleones. Tu diccionario lo explicaba: “Los animales representan tus instintos, la irracionalidad, el salvajismo”, me decías. “Si les temes, es que te temes; si los atas, es que reprimes tus más básicos instintos; si te muerden, es que no tienes ningún tipo de control sobre ti misma”.
Recuerdo la primera noche que dormimos juntos, esa noche pasaste horas explicándome el sentido simbólico que tenían muchos animales en diversas religiones. A la mañana siguiente desperté y no recordaba mis sueños. A lo que inmediatamente juzgaste: “Te estas ocultando algo a ti misma, hay algo que no quieres decirte”.
Desde que rompimos, no he podido nunca más recordar mis sueños, supongo que es porque no quiero aceptar que te extraño. Ya no tengo nada que decirme en las mañanas, ya no tengo ningún sueño que escribir; por eso pinto.
Ahora hablo el idioma del color. Desde la hoja en blanco, que me brindo cada día, ruego no enamorarme de un crítico de arte que me venga a llenar de letras mis colores.
Yo, no sé si te extraño, tampoco me importa saberlo, he arrojado mis secretos al fondo de la hoja blanca, y los he bañado con varias capaz de color, morado, verde, rojo, amarillo. Ahora digo de otra forma.