Tus ojos siempre brillaron y me dijeron cosas secretas que tus labios decidieron callar, pero tampoco los culpo, ellos se mantenĂan ocupados manteniendo tu adorable sonrisa que era un claro reflejo de tu corazĂłn expuesto.
Lo sabĂa. siempre lo supe, no eran simples suposiciones y tĂş lo sabĂas mucho mejor que yo.
Hasta yo podĂa palparlo en el aire, en el ambiente alrededor nuestro. Fuiste feliz conmigo como yo tambiĂ©n lo fui, habĂa incluso algo más que ello y lo supimos cuando decidimos rozar por primera vez nuestras bocas, algo tan simple como un suave toque que hizo cortocircuito y exploto dentro nuestro, sĂ© que tambiĂ©n lo sentiste porque la piel se te erizo al igual que la mĂa y jamás me habĂa sentido tan parte de algo como contigo y lo nuestro.
Lo nuestro que fue hecho a base de sonrisas y pequeños momentos perfectos, lucho por no olvidarlos, algunos están más vivos que otros, pero parece que el tinte y los colores se desvanecen aĂşn más con cada dĂa. Tengo miedo. Ni siquiera puedo recordar bien el ángulo de tu sonrisa, solo tengo la seguridad de que era la más hermosa y adorable. Tan radiante como un atardecer y tan placentera como estar en tu compañĂa viendo aquel espectáculo natural.
Tu compañĂa, ni siquiera se puede explicar tu ausencia, el calor de tu piel en cada abrazo, la suavidad de cada palabra dispuesta a arrancarme más que una sonrisa, la dulzura de tu mirada sobre mĂ.Â
Fueron tantas cosas contigo que eh quedado sin nada.
Es irreparable, lo sĂ©, pero no lo quiero admitir a pesar de que ha pasado mucho tiempo. Mis ojos todavĂa te lloran y mi corazĂłn se estremece cada que te recuerdo. Y aunque el jodido tiempo trate de borrar tus recuerdos mis sentimientos por ti los eh protegido en un cofre que guardarĂ©, como lo más valioso e inefable del mundo.
No habĂa manera de ocultarlo.Â
Ni siquiera hacĂa falta hacerlo.
Tu sentĂas amor por mĂ.
Y ni siquiera tu muerte puede con eso.
Nunca hubo dudas de lo que sentĂamos.
Y siempre fue InequĂvoco ante el mundo.