el tiempo de espera le pareció eterno, probablemente no sobrepasaba el minuto, pero su mente le sugería el transcurso de siglos. manos apoyadas en el marco de la puerta, uñas golpeteando la madera con rítmica impaciencia. no había preparado un discurso, bruno siempre actuaba bajo sus impulsos, por lo que cuando se encontró con el atractivo par de ojos azules no supo exactamente qué decir, cómo reaccionar. sus encuentros previos no habían sido exclusivamente para hablar. se permitió un instante para apreciar facciones masculinas, deseos primitivos emergieron de pronto, como cada vez que se deleitaba con presencia contraria. “puedes quedarte con la ropa puesta.” saludó con ceja diestra en alto y una sonrisa apenas marcando sus labios. “de momento.” la advertencia surgió casi de inmediato, y sin esperar un permiso por parte del más joven, entró a la habitación que reconocía a la perfección, y apoyó sus pulgares en los bolsillos delanteros de su pantalón. “solo vine a— uh, ¿ver cómo estaba todo?” cuestionamiento en su propia afirmación, estaba seguro de que no sabía qué realmente estaba haciendo de pie frente al otro ignis. // @nmxcnt