Power fresh Cranberry Air freshener #Nilco #Air #Freshner #Cranberry #kadirinews #kadiri_news #Leicester (at Kadiri News & Launderette) https://www.instagram.com/p/B7Nx9ppD_zA/?igshid=uvth0o41e4lf
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Te fuiste con la tarde (Adiós Nilco)
Cuando te conocà eras un muchachito vivaz de ojos dulces color avellana, encimoso y siempre que podÃas me enseñabas el pito. Después de un tiempo me acostumbré a que me saludaras asÃ, mientras tu compañero te empujaba para que rectificaras tu comportamiento. Asà eran los sábados cuando tomaba clases de inglés con la maestra Rosi. Yo tendrÃa entre trece y doce años. Aún asÃ, eras hermoso.
Un dÃa regresé y me llevé una sorpresa enorme; mis padres te habÃan adoptado, pero no pudieron adoptar a tu compañero, Conin. A mis padres les hubiera agradado la idea de tenerlos a los dos, pero no se pudo. Sin embargo, siempre fuiste valiente y alerta. Me tardé en acostumbrarme a ti, ya que me dabas miedo por ser de alguna manera mi primer acosador sexual, ya que siempre me enseñabas el pito cuando me veÃas. Con el tiempo me acostumbré. Todos te tenÃan miedo, a todos atormentabas con tu voz dura y decidida, nada te daba miedo (excepto los cuetes y las tormentas eléctricas, odié mucho a los católicos y a sus santos desde ese entonces). Incluso jamás dejabas salir al vecino de su casa. Quién sabe que te hizo, pero tu sabÃas vengarte de las personas a tu manera.
No recuerdo haberte odiado más que esa vez que asesinaste a trece gallinas, incluyendo el gallo favorito de mi hermana que cuidó con tanto amor, aunque igual nos lo hubiéramos comido más tarde en un mole. De ahà en fuera eras dulce y caballero, me acompañabas silenciosamente a realizar ciertas actividades al aire libre, como caminar (incluso de noche o madrugada), acompañarme a tender la ropa, a barrer el patio, a regar plantas o si no, sólo me sentaba en el pasillo y te recostabas a unos metros de mi. Una compañÃa silenciosa y agradable.
Intentaron matarte un par de veces, envenenándote. Pero las dos veces te salvaste, luchaste por tu vida. Y luego te vengaste de aquellos meándoles la puerta o cagándoselas. Cuando venÃan a reclamarnos, no tenÃan la cara de acusarte sin que nosotros no los acusáramos primero de haber intentado matarte. Era tu especie de venganza.
Creciste con nosotros, te volviste parte de nuestro dÃa a dÃa. Te hacÃas más fuerte y ya no te tragabas a las gallinas. Ahà te quisimos más. Y todos te temÃan por tu aspecto, pero en el fondo eras dulce como el azúcar y querÃas mucho a los niños. Muchos que no eran de la familia te querÃan y admiraban. Vinieron muchas novias para ti con esperanza de un clon tuyo. Y si, lo tuvieron. Te buscamos una compañÃa un par de veces; pero no funcionó. Luego encontramos a un novato para ti, y al parecer se querÃan mucho, aunque era más joven que tú.
Con el tiempo te volviste viejito y te llegó la artritis. No eras tan rápido como antes, pero cuando tenÃas una novia, eras el más rápido en moverte hacia ella. Fue cuando entre a la universidad y ya no te vi mucho. Pero sabÃa que seguÃas vivo porque mis padres me hubieran notificado de tu ausencia. Eras el guardián de la casa y nada ni nadie te harÃa abandonar tu puesto jamás. Te dieron muchas enfermedades raras, pero mi papá estuvo ahà cuidándote y dándote caldos de pollo para tu recuperación. Muchas veces la libraste, te creÃamos perdido, pero la libraste. Tus ojos dulces de color avellana se volvieron más tiernos y supe en ese momento que no sabrÃa que hacer si algún dÃa decidieras irte a dónde no pudiera seguirte.
Yo sabÃa que te ibas a ir cualquier momento, pero te pedà que me hicieras una promesa silenciosa, que no murieras en vacaciones. Y no sólo la cumpliste, sino que también estuviste en mi cumpleaños y este fin de semana.
Tu pelo se hizo canosito y te hiciste más lento. Comenzaste a mearte en nuestra puerta, pero mi mamá nunca te regañó. Te entendÃa y sabÃa que ya no podÃas caminar mucho. Y todos te seguÃamos queriendo. El novato aprendió tus costumbres y estábamos orgullosos de que hubieras sido su maestro. Ahora él está ahÃ, junto a tu cuerpo, sin saber qué hacer.
El dÃa de hoy, me levanté y tenÃas tos. Llevabas tres largos dÃas asÃ, pero como siempre, pensamos que serÃa algo pasajero, pues hoy habÃas comido muy bien. Tu fama de fuerte no nos hizo pensar en el futuro. Hoy me levanté temprano y caminé fuera de la casa, te encontré recostado, respirando rápido, pero me miraste con esos ojos color avellana y me diste tanta ternura, que te acaricié el cuello por unos breves instantes. No dijiste nada, simplemente aceptaste la caricia, hasta que vino el novato de Coby a pedirme jugar con él. Te di una última caricia y te dije "abuelito" como estaba acostumbrada a llamarte desde hace dos años. Fui a hacer unas cosas, regresé y te encontré recostado, dulce con esos ojos color avellana. Ya casi no podÃas moverte, pero sabÃamos que eras fuerte. Seguiste tosiendo toda la tarde. Coby como siempre, te molestaba.
Hace un rato mi padre nos dijo que habÃas muerto. Pensé que estabas dormido o que era una broma muy mala que nos estabas jugando. Pero ya no respirabas, te quedaste con los ojitos de avellana bien abiertos, mirando hacia el cielo que nos daba el último rayo del atardecer. Empecé a recordar tantas cosas en las que formaste parte de nuestra familia y empecé a llorar calladamente. Guardo para mi esa última caricia que te di en el cuello. Fue una manera dulce de despedirnos. No quisiste alertar a nadie, te fuiste de manera silenciosa.Fue una manera rápida y no sufriste. Qué bueno que lo hiciste asÃ, porque si nos hubieras alertado, hubiéramos sufrido de ver como tu gran llama de vida se iba extinguiendo sin saber que hacer. Te fuiste con la tarde, nuestro Nilco. Tu cuerpo sigue en la puerta, pero mañana descansarás entre las raÃces de un par de árboles que hay en la milpa. Sé qué no volveremos a vernos más, pero esta pérdida es más triste para mi, porque este dÃa vivirá para siempre en mi, por que tú ya duermes en otro lado.
No te olvidaré, no olvidaré las cosas que hiciste por mi familia y por arriesgarte tanto al vivir con nosotros. Nilco, el perro pastor alemán color golondrina que intimidaba a todo el mundo, excepto a nosotros, porque nosotros no éramos todo el mundo. Fuiste siempre Nilco para nosotros.
Replay 4 octobre 2011 (par Replaywebtvperpignan)