En las acciones políticas cotidianas se tiene que aprender a actuar de una manera en la que el decir y el hacer se conjuguen aun que nuestra condición humana nos lleve a caer en algunas contradicciones; bajo ni una circunstancia se pretende justificar esta condición humana como pretexto para jamás llegar a la unidad sino ir encaminando a la lucha por que la praxis se haga – que el decir y el hacer corresponda- .
Sucede que estos grupos políticos toman un papel de amo y señor de las posiciones, alejándose de las condiciones en las que se encuentran en este momento, ya no como parte de un movimiento que busca construir una alternativa sino como compañeros que permitan ampliar el panorama para que las bases tomen consideración de las cosas que están sucediendo en el Estado; así pues los grupos están construyéndose como filtros de información que dan validez a algunos discursos, sosteniendo algunos otros que permiten alejarse como organización de lo que le corresponde a cada uno.
Amarres, controles, canonjías, mentiras, golpeteos entre otras cosas ya forman parte de esos conocidos históricos. La prepotencia con la que tratan a los trabajadores es terrible, hoy se pudo escuchar “apaguen todos sus celulares” como si de eso dependiera los discursos arreglados que se emiten, no sé si sea el pesimismo del panorama que tenemos que estar viviendo o es ya una condición de decadencia en la que se debe resurgir como movimiento.
Falta mucho por hacer y mucho más por pensar sobre lo que estamos viviendo, sobre lo que nos queda.