Verdad sin marco
Aquel día no me atreví a mirarte de frente. Hay obras de arte que solo se entienden cuando se les retira el marco, cuando se estira el lienzo por detrás y aparece la verdad sin adornos. Así te descubrí: sin vitrinas, sin focos, sin museo. Auténtico.
Existen piezas olvidadas en salas que el tiempo cerró, que no las valoró, esperando una restauración, que no las cambie, sino que las devuelva a la luz. Y yo sigo ahí, aprendiendo que el asombro no es vértigo, que el síndrome de Stendhal no existe si el tiempo no sabe revelarlo.
Desde entonces, mirarte es entender que hay eternidades que empiezan en un instante.
Buenas noches con amor













