Las direcciones que no tomo.
¿Qué existe en ese lugar donde no estoy? ¿Qué existe allí donde no voy? ¿Qué hay en esas direcciones por las que me da miedo pasar? ¿Qué observaré en esos sitios de los que aparto el rostro? ¿Qué me espera en el lugar al que no voy?
¿Qué podría encontrar en los pasos que me da miedo dar? ¿Será el amor? ¿Quizá a quien aún no he amado? ¿Serán las decisiones que todavía no he tomado las correctas? No hay manera de saber si es real aquello que aún no he sentido. Indecisa entre tomar la izquierda o, como siempre, la derecha. No sé si irme o quedarme; si pasar o no por lugares desconocidos. Porque, a la larga, tal vez allí donde temo pasar se encuentre aquello que tanto he querido encontrar.
No puedo recorrer los mismos caminos esperando descubrir paisajes diferentes. Y no quiero quedarme con esa pregunta sin responder. Por eso tomaré otras direcciones. Miraré hacia el frente. Iré a donde no he ido. Tomaré decisiones diferentes.
Quizá así descubra cómo es la vida que aún no me he permitido vivir.










