Triste alegría
Triste alegría.
Felicidad triste.
Su sonrisa es más triste que su llanto. Verla alegre duele más que verla ensombrecida por la tristeza. Sus carcajadas son puñales de doble filo que traspasan y matan.
Triste alegría.
Dolorosa como la mentira que se dice solo para dar esperanzas.
Felicidad mentirosa. Falso brillo. Engañosa emoción.
Su alegría actuada es una morbosa jugada. Fortaleza fingida.
Duele mirar cómo con todos sonríe, envuelta en el manto de su amarga y dulce mentira.
Actriz experta en sonrisas vacías. Refugiada en los vicios sociales. Risas ensayadas, miradas delatoras.
Verla sonreír duele porque el peso de no poder ni siquiera llorar es una carga que no debería llevar.
Triste alegría.
Bromas, tragos. Chistes pesados. Cigarros a medio fumar, como las lágrimas a medio llorar.
Verla triste dolería igual, pero aquello sería honesto. Sería genuino. Real.
Y no esas sonrisas que esconden todo lo que no puede expresar.
Triste alegría.
La mirada la delata cada vez que habla. La sonrisa nunca llega a sus ojos.
Jamás había pensado que una alegría pudiera verse tan triste.














