Pasaporte sellado.
LleguĂ© a otro paĂs sola, lleguĂ© para vivir mis aventuras, lleguĂ© y me sentĂa aĂşn nerviosa y con mucho miedo tambiĂ©n. LleguĂ© y no podĂa pensar en otra cosa que no sĂ©a "Lo hice", me sentĂa orgullosa de mi misma por haber llegado a terminar una decisiĂłn. Me esperaron tres semanas de visitas, paseos, turismo y decisiones... más decisiones, porque habĂan cosas que debĂa resolver y cartas que debĂamos poner en la mesa. A los quince años, cuando planeas compartir tu vida con alguien más, no te imaginas que serĂa en otro paĂs, tan lejos de tu nido, tan apartado de las costumbres con las que naciste rodeada, más bien intentando romper cadenas de tradiciones para crear las tuyas propias. Y la primera decisiĂłn fue tomada... ambos querĂamos estar juntos. La segunda fue más complicada... ÂżdĂłnde Ăbamos a estar?. Hubieron muchas más que tomar, personales y grupales, y cada una de ellas tomĂł su tiempo para poder determinar. QuerĂamos estar juntos aquĂ o allá, no necesariamente en Ă©ste lugar, Ă©ste es nuestro comienzo. Yo volverĂa para quedarme, lejos de mis tradiciones, aceptamos mutuamente que serĂa lo mejor.
Las relaciones son más complejas de lo que lo hacen ver, es estar de acuerdo con el otro, es llegar a acuerdos con el otro y no es imponer tus propios acuerdos. No hay reglas, además de respetarse mutuamente, escucharse el uno al otro y apoyarse cuando más lo necesiten.
Esas tres semanas pasaron volando, en un abrir y cerrar de ojos, fue como un solo beso y un abrazo, asĂ se sintiĂł ese tiempo... muy corto para lo mucho que se querĂa vivir. AquĂ es donde viene la frase cursi del dĂa; hay un dicho de que cuando trabajas en lo que te gusta, el dĂa se pasa rápido y no lo sientes como un trabajo, justo asĂ se sintieron esas tres semanas, cuando pasas tiempo con esa persona especial, el tiempo se hace corto, los dĂas pasan y no te das cuenta del reloj.
Quiero más sellos en mi pasaporte, ojalá el siguiente sello también lo tenga su pasaporte.
Acabaron las tres semanas y sentĂ un vacĂo, querĂa quedarme, pero tenĂa que cumplir con mis responsabilidades. TenĂamos que ver si se podĂa lograr cumplir uno de los acuerdos, volverĂa con su ayuda, volverĂa para quedarme, porque aquĂ o allá estarĂamos juntos si era lo que ambos querĂamos. Y regresĂ©, volvieron a sellar mi pasaporte, solo que ahora era un sello de ingreso a mi paĂs, emocionada porque volvĂ a abrazar a mi tribu, volvĂ a lo que estaba acostumbrada, a mi nido, a mi comodidad, volvĂ pero la mitad de mi corazĂłn se habĂa quedado allá. LleguĂ©, pero sabĂa que si el universo y nosotros ponĂamos de nuestra parte, iba a volver y no de vacaciones.









