La experimentación mística conduce a una certidumbre interior, la de que 'el cielo está vivo', de que existe un Cuerpo universal coherente en sí mismo entre todas sus partes, y que los mundos visibles e invisibles son otras formas de este Cuerpo, que todas permanecen en estrecha relación entre ellas, hasta en sus partes más ínfimas. El sufí es un hombre que vive y conoce esta Totalidad, que la experimenta constantemente desde el interior y en su vida. Éste es el gran secreto y el gran atractivo de ese 'viaje': experimentar la consonancia de un mundo en el que todo se conjuga, que une y responde a todo; el sonido se vuelve arquitectura, la arquitectura se hace número, el número se vuelve música, la música oración, la oración éxtasis, el éxtasis baile, etcétera.
Michel Random, Rumi: el conocimiento y el secreto










