"Luego dije que ya no me importaba, Dios he mentido tanto."
Que llega el arrepentimiento y en dĂșo me hace sentirme protegida de los balazos de juicio que suelen dispararme. Entonces me aguanto, me refuerzo con chalecos y a pesar de la herida digo que no duele y me mentalizo para que asĂ sea.
Pero en el fondo no es asĂ, se que no es de esa forma porque me siento cual niña desprotegida, cuĂĄl flor en invierno donde su inclemente temperatura me va matando de a poco. Y me hago ovillo, mientras unas lĂĄgrimas fluyen; es cuando me percatĂł de que sigo siendo una dĂ©bil alma que espera que el amor pueda ser su mejor escudo.
Leregi Renga










