EL ALMACÉN DE LAS RESPUESTAS
Desde que nuestros ojos se abren a la vigilia, hasta que los cerramos por la noche, nuestra mente no para de pensar.
Intentamos resolver los problemas del día a día con mejor o peor fortuna. Lo hacemos con una mente consciente. Es normal. Su objetivo es dar respuestas a los pequeños avatares, muchos de los cuales gestionamos de manera mecánica. Se han integrado en la rutina y se ejecutan con obediencia castrense.
Sin embargo, hay cuestiones que necesitan ser procesadas de otra manera. Me refiero a todas aquellas que requieren de soluciones más complejas. Algunas plantean un dilema moral, otras muestran varias cartas a elegir y nos cuesta decidirnos por la más correcta, o la más sensata, o quizás la más sencilla. En estos casos no encontramos un desenlace tan rápido y en ocasiones nos bloqueamos y sentimos preocupación.
La razón es que la mente consciente o pensante no tiene capacidad para ello, por mucho que intentemos forzarla. La razón es muy sencilla. No está diseñada para estas labores.
Entonces, ¿quién me soluciona esta papeleta?. No tengo tiempo y debo pensar rápido. Además, no puedo equivocarme porque la decisión es importante en mi vida.
Frases como esta son fruto de la desesperación al no hallar el "eureka" que perseguimos. Y todo porque tenemos la absurda manía de no querer "hacer la digestión" de nuestros pensamientos. Y aquí entra en escena la conciencia depósito. Es aquella que trabaja para nosotros sin que lo sepamos. Pero no puede hacer nada, si no la dejamos, porque la mente pensante gobierna despóticamente, haciéndose con el poder.
No significa que una sea buena y la otra no. Lo que quiero decir es que están muy descompensadas. Cada una tiene su reino y ambas se necesitan.
Y, ¿cómo lo hago?. La respuesta es muy sencilla. Al igual que un deportista necesita su descanso, tu mente consciente debe hacer lo mismo. Ha tenido una jornada muy dura, es más, ha trabajado demasiadas horas y todos sabemos que las horas extras no se pagan. Porque si amplías tu jornada de trabajo cada vez rindes menos. Aquí actúa la conciencia depósito, pero solo cuando la mente pensante se vaya a descansar.
El refranero es muy sabio. Cuantas veces oímos y decimos la frase "Voy a consultar esta noche con la almohada". La solución al problema la tiene la almohada, tu conciencia depósito.
¡Es así y funciona!. Igual que funciona el milagro de la vida. Todo el que tenga un huerto lo sabe. Siembro con mis manos las semillas que quiero. Planifico el huerto, elijo las hortalizas y las verduras y decido en que época hacerlo. Eso lo hace mi mente consciente. Solo requiere pensar, pero la tierra es la que trabaja después porque confías en ella. Simplemente confías.
¡Controla tus pensamientos y deja que lo demás fluya!. La solución llega como algo abundante. La vida te lo regala. Únicamente tienes que dejarte llevar. Así serás más feliz, tendrás paz, y encontrarás todo lo que buscas



















