¡Hola! ¿Cómo están?
Cuando Matías me pidió escribir en el blog, lo primero que se me ocurrió fue contarles un poco sobre mi profesión –Preimpresión Digital- ya que está relacionada con la especialidad que algunos de ustedes están cursando, Diseño Gráfico. Pero después lo pensé mejor... Y prefiero en esta ocasión compartirles algo que los ayude a reflexionar sobre los tiempos que corren, y pensar cómo hacer nuestro aporte para cambiar las cosas. Les comparto parte de un texto que recibí hace unos días por mail. (Seguramente a alguno le va a resultar aburrido o anticuado, y sí, está escrito por una persona mayor, que ha conocido otra época, una sociedad con otros valores y sobretodo, más segura, en todos sus aspectos) A los que hoy somos papás, creo que nos toca muy profundo, porque la hemos conocido... Y la queremos de vuelta!!! especialmente para ustedes, que son lo más importante en nuestras vidas. Aprovecho para decirles que estoy feliz y orgullosa de que hayan llegado a esta etapa. Sí... ya sé!! No fue nada fácil! Cada uno con las propias dificultades y retos que les ha tocado enfrentar... pero aquí están, cursando juntos el final de una etapa que seguramente les va a resultar inolvidable. Les deseo mucha suerte y ánimo en el camino que elijan o les toque seguir, y, hagan lo que hagan, pongan siempre lo mejor de ustedes! Eso seguramente va a hacer la diferencia.
Aquí va: Quiero volver a confiar Fuimos criados con principios morales comunes, cuando éramos niños, madres, padres, profesores, abuelos, tíos y vecinos. Eran autoridades dignas de respeto y consideración. Era inimaginable responder sin mostrar respeto a los más ancianos, a maestros o autoridades... Era una falta de educación! Confiábamos en los adultos porque todos eran padres, madres o familiares de los chicos vecinos del barrio. Sólo teníamos miedo de la oscuridad, de los sapos, ratones, o películas de terror. Hoy tengo una tristeza infinita por todo lo que hemos perdido... Por el miedo que percibo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos y adultos. ¿Pagar las deudas es ser tonto? ¿Amnistía para los estafadores? ¿Los honestos son ridículos? ¿No aprovecharse de la situación es ser necio? ¿Qué pasó con nosotros? Profesores maltratados en las aulas, comerciantes amenazados por traficantes, los corruptos pavoneándose de su poder, rejas en nuestras ventanas y puertas. Cada uno encerrado en su mundo. ¿Dónde están los valores, la moral y la ética? ¿Qué tenemos que dar para recibir un abrazo? ¿Desde cuándo a lo correcto se lo considera ridículo? Más vale un auto caro que una relación auténtica. Es más importante una televisión de pantalla gigante que una conversación entre amigos o familiares En definitiva, vale más parecer, que ser... Ya estoy harto de vivir asustado y encerrado por temor. ¡Quiero sacar las rejas de mi ventana! ¡Quiero sentarme en la vereda y poder tener la puerta abierta en las noches de verano! ¡Quiero que la honestidad vuelva a ser motivo de orgullo! ¡Quiero que se vuelva a poner de moda la rectitud de carácter, la cara limpia y la mirada a los ojos! ¡Quiero esperanza, alegría, confianza y fe! ¡Quiero que nos avergoncemos de lo que está mal y seamos solidarios! ¡Quiero volver a enorgullecerme de nuestros líderes políticos, sindicales y religiosos! ¡Quiero que la palabra de honor dada por un hombre, vuelva a ser sinónimo de juramento! ¡Quiero ser, y no simplemente tener y hacer! ¡Quiero recuperar la verdadera vida! ¡Y definitivamente lo quiero para tí, tanto como para mí! Volvamos a ser los protagonistas de nuestra propia vida y a recuperar el tesoro que hemos ido perdiendo poco a poco durante todos estos años. Es la única manera de construir un mundo mejor, más justo, donde las personas se respeten, dejemos de estar crispados, de abusar unos de otros y podamos tener verdadera paz en nuestro corazón. ¿Utopía? Es posible, pero por lo menos, hagamos el intento. Fuente: http://reflexionesparaelalma.net
Verónica Verardi (mi mamá)









