El pasaje de tus memorias
En estos días me he dedicado a recolectar emociones para conjugarlas y conectarlas en unos breves renglones, pasé día y noche, meditando, pensando, observando...quizás analizando cada espacio de mi longeva, pero a la vez prematura memoria; escudriñé pabellón tras pabellón y muchas alegrías y pesares encontré, vaya que tétricas noches de desvelo. Y en medio de mi insomnio y mi permanente análisis volviste a aparecer tu, recuerdo que te vi cruzando la calle, me viste, sonreíste y de esta manera a este hombre enamoraste;¡oh cielos! si pudiera describir lo que sentí al mirarte a los ojos y divisar la dulzura de tu joven alma, sentir tus labios color cereza, que cuando los míos tocaban apretaban con firmesa, tu cabello cual hilo de diamante, brillante, esbelto, combinando con tu figura celestial todo eso me encantaba; pero aquí es donde todo comienza a cambiar en este recorrido por mi memoria, recuerdo también que alguna vez leí que buscamos a alguien que nos complete, un reflejo de nuestros gustos, y para mi tu solías ser eso, pero me di cuenta de que soy una persona muy fácil de complacer a diferencia tuya que tienes gustos tal vez más complicados, o tal vez yo solo fui un sujeto de prueba mientras que te vislumbraban otras tonalidades de almas diferentes a la mía... ya amaneció saldré a caminar.
Desde que llegue a tal conclusión y vaya que puede ser muy cierta, pues no es la primera vez que me sucede, me dedico a consumir gramos de nicotina vía oral, y busco en el humo tal vez tu reflejo, o el reflejo de tu alma, con esa silueta que se va formando poco a poco tras apagar un cigarro y poner otro en mis humeantes fauces, comienzo a notar la silueta de tu cuerpo, la figura de tu cintura y el rostro de tus pechos; recuerdo aquella mañana en la que hicimos el amor, cual niños pequeños jugando escondidas nos metimos bajo las sábanas y se sentía como un espacio eterno en esos apenas 2 metros de colchón que teníamos, recuerdo ese preciso momento en que tu cuerpo y el mio se unieron para ser uno solo, y con el furor de la pasión los sonidos que emergían de este juego nato del amor parecían sonatas aún más complejas y admirables que las de beethoven; que gran lío tener una mente así de ordenada, que desgracia a veces ser un escritor, porque los escritos se alimentan de momentos, sentimientos y gracias, y recuerdos como el tullo me hieren el corazón.
-Miguel Garzón











