El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks
Hola amigos ¿Qué tal están? Dan está de nuevo por acá y una vez más es un placer saludarles.
En esta oportunidad tenía una reseña totalmente diferente pensada para ustedes, tuve que guardarla para darles algo un poco diferente y que me cautivó.
Les cuento, desde el martes había preparado el post, pero anoche aproximadamente a las 2:00 am un amigo, en una de esas conversaciones que terminan al amanecer, me recomendó un cuento que le había hecho llegar uno de sus profesores favoritos, él es estudiante de psicología fiel amante del drama y la fantasía para leer. Mi amigo me comentaba que era un cuento genial que tenía mucho trasfondo, y que quizá no iba a poder entenderlo. Esto porque maneja un metalenguaje médico que debo de confesarles que tuve que googlear varios términos para comprender en totalidad.
No lo dudé ni un instante y le dije que me diera los datos para poder descargarlo. El libro, al igual que el cuento, lleva por nombre “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” escrito por el neurólogo británico Oliver Sacks. Hoy en la madrugada tanto el texto como el autor se me hacían totalmente desconocidos y realmente me arrepiento de no haber tenido este encuentro antes, fue una excelente coincidencia.
Este texto es fantástico, por diferentes razones. Principalmente es inmensamente sencillo de leer, quizá gracias a la traducción esto se logre, pero es muy ameno. Las líneas y el tiempo se pasan muy rápido cuando comienzas a leerlo. Lo que también hace especial a este es lo que allí se cuenta, pues es una narración en prosa que podría considerarse común y corriente, pero te va contando la historia en forma de registro médico. El doctor va examinando a su paciente y te narra qué ve, cómo lo ve y de qué manera lo interpreta.
Lo que podría llegar a interrumpir un poco la lectura es no saber ciertos términos, pero asumamos que este cuento está dirigido a cierto público con competencias particulares, pero realmente no son un tanto sencillos de entender.
La magia del texto es cuando junto a la narración comienzas a atar cabos y darte cuenta de lo que sucede y de la patología que aqueja al Doctor P. En este caso él es un profesor de música muy talentoso que con el paso del tiempo ha dejado de poder percibir los rostros. Cualquier persona que se le presente frente a frente no puede reconocerla a menos que esta hable. Podríamos pensar que es algo sencillo, pero a medida que vamos leyendo nos encontramos con que es una historia muy fuerte.
Otra de las cosas que me contó mi amigo es que esta patología que sufre el protagonista del cuento es la misma que el escritor padece, ¿no es una locura? Esto hace que al leer el cuento sea aún más devastador que nunca.
Una de las partes que más me encantó fue cuando el doctor quien lo examina le pide que describa unos edificios, y el Doctor P. sólo puede hacerlo con los del lado derecho, pues los del izquierdo no los percibe. Al terminar, el paciente se voltea y el doctor le pide que repita lo anterior, y es esta ocasión puede ver sólo los del lado izquierdo, y no los del derecho. El Doctor P. no consigue conectar los dos, porque no es un problema a de visión externo sino interno, afectando su percepción neurológica de la realidad llevando consigo un problema en sus relaciones.
Otro de mis momentos favoritos es cuando el doctor observa las pinturas del Doctor P. Éstas están todas colgadas en la estancia de su casa y allí pudo observar cómo la patología fue evolucionando, consumiendo y convirtiendo a su paciente en lo que es hoy. Pasó de tener hermosos cuadros hasta tener simples líneas e imágenes que no tenía una forma en específico. Su esposa lo veía como una evolución como artista, pero no era más que la bitácora de la prosopagnosia.
Podría seguirles contando de qué va el texto pero sería el padre de los spoilers y eso no me lo permitiría, además mi amigo me mataría, aunque él también es fan de ellos.
Así que los invito a entrar en línea, descargar el libro y disfrutarlo o aún mejor, conseguir el ejemplar en físico y comentarme qué tal les pareció. Sé que no se arrepentirán.
Otra cosa, no me podía ir sin dejar la dedicatoria de esta reseña, que indudablemente es para quién me recomendó el texto y ha de estar leyendo.
Y de esta manera me despido recordándoles que no tengo el monopolio de la razón y que todos tenemos una visión episódica de la vida. Hasta una próxima vez amigos.
Dan Roses.













