Papel
Le encantaba el olor del papel en los libros recién editados. Cada semana se compraba un libro nuevo. Iba a la librería y los olía uno por uno hasta que encontraba el que más le gustaba. Daba igual el título, el escritor o la trama. Por la noche metía su enorme nariz entre las hojas mientras contemplaba el techo de la habitación intentando dormirse. Nunca los leía, solo olía la hojas de los libros y poco a poco iba cayendo en un profundo sueño. Quedándose dormido con un libro que le tapaba la cara.











