Los ingenuos no sirven para este oficio (Sobre «El director», de David Jiménez)
Me enterĆ© de la existencia de El director, el libro de David JimĆ©nez āefĆmero director de El Mundo, ese periódico que seguimos asociando a Pedrojota, o mejor, a Jotapedro, como le gustaba decir con sorna al gran Miguel Ćngel Aguilar- por algĆŗn pantallazo de Twitter. AsĆ estamos en este extraƱo milenio: entre el chismorreo de las pantallas y el ritual de olisquear las pĆ”ginas de un libro reciĆ©n comprado.
El libro aĆŗn no habĆa salido a la venta y ya se citaba en algĆŗn plató de televisión, suscitaba crĆticas āĀ«es un libro de cotilleosĀ»- o se recomendaba como Ā«la BibliaĀ» para cualquier estudiante de periodismo. Tampoco hay que ponerse asĆ, creo yo. El director estĆ” bien escrito, se lee rĆ”pido y mantiene el pulso en todo momento. A diferencia de algunos compaƱeros de profesión, David JimĆ©nez no trata de que Umbral le bendiga desde la tumba por la elección de sus adjetivos ni juega a ser Norman Mailer. Supongo que a estas alturas conoce sus lĆmites y trabaja una prosa eficaz y precisa, sin incurrir en pirotecnias. El director en realidad no cuenta nada que no sospechĆ”semos: el periodismo es un sector que ha acusado especialmente la crisis económica y se ha vuelto mĆ”s vulnerable todavĆa a las presiones procedentes de la polĆtica, de la economĆa, de la empresa. Ello ha agudizado algunos defectos propios de nuestro entorno ibĆ©rico: la ausencia de autocrĆtica en el sector y la consiguiente pĆ©rdida de credibilidad. Desde hace demasiado tiempo cuesta distinguir la sección de Ā«OpiniónĀ» y se ha confundido la lĆnea editorial con el sesgo y la simplificación ideológica. Siempre fue mĆ”s barato opinar que informar con rigor e independencia y en estos dĆas de agitación prolifera el tertuliano-hincha o, como califica con gracia David JimĆ©nez, el Ā«periodismo de trabucoĀ».
En el libro editado por Libros del K.O. cuenta una de las decisiones mĆ”s improbables de la reciente historia periodĆstica en EspaƱa: cómo la dirección de uno de los principales diarios del paĆs fue ofrecida a un corresponsal de menos de cuarenta aƱos que habĆa pasado la mitad de su vida laboral en el extranjero. David JimĆ©nez fue director de El mundo entre mayo del 2015 y mayo del 2016, los aƱos del surgimiento de Podemos y Ciudadanos, un tiempo en el que Soraya SaĆ©z de SantamarĆa acumuló un poder tremendo, la corrupción del PP adquirĆa dimensiones institucionales y afloraban las filtraciones relacionadas con los papeles de PanamĆ” y con Football Leaks. El director cuenta al lector con eficacia los tejemanejes, presiones e intrigas a las que se ve sometida una redacción -que, por lo demĆ”s, se dan en tantos entornos laborales- y transmite con agilidad los problemas del periodismo en el siglo XXI: la mencionada pĆ©rdida de credibilidad y la forzosa reconversión digital.
DecĆamos mĆ”s arriba que el libro probablemente no nos cuente nada que no sospechĆ”semos, pero resulta muy instructivo āy entretenido- que lo ilustre con nombres y apellidos ādesde Villarejo y nuestra monarquĆa pop a Jorge Bustos, David Gistau o el inevitable Florentino PĆ©rez- y con situaciones concretas muy recientes para la memoria del lector. De hecho, quizĆ” el principal defecto del libro es que David JimĆ©nez inexplicablemente haya optado por presentar bajo pseudónimo āEl Cardenal, La Digna, El Secretario- a algunos de sus antiguos colegas de redacción (confiamos en que no tarde en aparecer en Internet alguna Ā«tabla de conversiónĀ» que permita despejar las incógnitas).
El autor se presenta a sĆ mismo como un personaje ingenuo que trata de hacer el periódico con el que soñó cuando estudió en la facultad: independiente y riguroso, una herramienta digna de llamarse el cuarto poder, un periódico que te hiciese sentirte orgulloso de ser periodista, que aproximase la a menudo mezquina realidad cotidiana a la mitologĆa de Primera planaĀø Todos los hombres del presidente o Spotlight. Sabemos que eso no se produjo en su exiguo perĆodo al frente de El Mundo y este libro nos cuenta por quĆ©. Afortunadamente David JimĆ©nez no es demasiado autoindulgente, reconoce en parte el lamentable papel que desempeñó su querido diario en los atentados del 11-M y, como comentĆ”bamos, tampoco participa demasiado de la Ć©pica del reporterismo que tantas cabezas ha arruinado. AdemĆ”s, uno no puede sino sentir simpatĆa por alguien cuya primera decisión es prescindir de un personaje tan viscoso como Salvador Sostres.
El director podrĆa ser una magnĆfica ocasión para que el sector periodĆstico reflexionase sobre su actual crisis, que viene motivada no tanto por las nuevas tecnologĆas de la comunicación y las dichosas redes sociales, sino por el sensacionalismo, la falta de compromiso con la información neutral y el corporativismo ramplón. Ello desembocó hace demasiado en una pĆ©rdida de credibilidad que a menudo hace indistinguible al periodismo serio del bloguero panfletario o del troll de Internet. Tal vez la principal amenaza a la libertad de prensa estĆ© en el silencio cómplice y en la dejación de funciones de las diversas asociaciones āde la que el cementerio de elefantes en el que se ha convertido la Asociación de la Prensa de Madrid es su mĆ”ximo estandarte- y en el servilismo ante los diversos anunciantes y grupos de presión.
Pero quizĆ” no haya que pedirle tanto a un libro āni a Ć©ste ni a ninguno- y, mientras esos cambios llegan āalguna buena dirección se apunta en El director, no obstante, como cuando se habla de la tradición de corrección y de edición de textos del Ć”mbito angloamericano, ausente en nuestras redacciones-, como mĆnimo disfrutamos de la lectura de un texto ameno y con ritmo que seguro habrĆ” molestado a mĆ”s de un acomodado. David JimĆ©nez ha hecho lo que mejor sabe: ofrecer una crónica rĆ”pida y elegante de un territorio hostil, verse a sĆ mismo como observador externo de una situación en la que por momentos parece que se vio obligado a participar. (O sea, que uno tiene la sensación de que David JimĆ©nez ha escrito este libro titulĆ”ndolo en su corazón igual que aquella cĆ©lebre pelĆcula del reporterismo: El aƱo que vivimos peligrosamente.) El director āy esto quizĆ” es lo mĆ”s importante- es un libro escrito con mucha solvencia acerca de una realidad que demasiado a menudo invita a seguir aquella consigna de Kafka: Ā«lejos de aquĆ, tal es mi destinoĀ».
 David Jiménez
El director
Libros del K.O.
ISBN: 978-84-17678-08-1
Abril de 2019














