¿Quién cuida a quienes cuidan? Un libro sobre la memoria, el amor y la dignidad de acompañar 💗🐴
📖 ¿Por qué son tan lindos los caballos? de Julieta Correa, Rosa Iceberg, 2026.
Leído en mayo, en el marco del Día de las Madres, ¿Por qué son tan lindos los caballos? resonó como una reflexión profunda sobre el amor entre una madre y una hija, los cuidados, la demencia, la vejez y las múltiples formas del duelo. A través de una escritura, cercana a la bitácora, Julieta Correa reconstruye la vida de Sari mediante recuerdos, observaciones cotidianas, fragmentos de diarios, silencios y palabras que buscan dar sentido a la pérdida progresiva de la memoria.
La autora recupera pasajes de los diarios de Sari para entrelazarlos con sus propias experiencias y reflexiones, construyendo un relato íntimo que denota entre la memoria personal y la observación de los cuidados. Esta forma de escritura permite registrar no solo la enfermedad de su madre, sino también aquello que permanece: los afectos, los vínculos y la capacidad de los recuerdos para sostener la identidad cuando las palabras comienzan a desvanecerse. En ese sentido, el libro es también una reivindicación de la memoria y de la importancia de preservar las historias que nos constituyen.
La enfermedad aparece no solo como un deterioro cognitivo, sino también como una transformación de las relaciones familiares y de la manera en que comprendemos a quienes amamos. La lectura abre preguntas que trascienden la experiencia individual: ¿cómo queremos llegar a la vejez?, ¿quién cuida a quienes cuidan?, ¿cómo se distribuyen las responsabilidades de cuidado dentro de las familias y de la sociedad?
En ese sentido, el libro dialoga con debates contemporáneos sobre el derecho al cuidado y la necesidad de construir sistemas que acompañen tanto a las personas dependientes como a sus cuidadoras y cuidadores. Resulta inevitable pensar en el Sistema Público de Cuidados de la Ciudad de México, que reconoce el cuidado como un derecho y una responsabilidad colectiva, y no únicamente como una carga que históricamente ha recaído sobre las mujeres.
La obra también aborda temas complejos como la autonomía, la dignidad en la enfermedad, el miedo al deterioro y las conversaciones sobre la muerte digna. Sin ofrecer respuestas definitivas, invita a reflexionar sobre cómo queremos ser acompañadas y acompañados en las etapas finales de la vida.
Más que un relato sobre la enfermedad o el duelo, es una defensa de la memoria, de los afectos y de la importancia de nombrar aquello que duele para poder resignificarlo. Al final, deja una idea poderosa: compartir el dolor permite hacerlo más habitable; a veces, el duelo ajeno ayuda a comprender y aliviar el propio. Es, en última instancia, un libro sobre el amor, la responsabilidad ética de cuidar y la necesidad de construir redes de acompañamiento para transitar juntas y juntos las pérdidas inevitables de la vida.














